La juventud no es una época de la vida es un estado de la mente.
Es un temperamento de la voluntad, una cualidad de la imaginación, el vigor de las emociones, el predominio del valor sobre la timidez, del apetito aventurero sobre la comodidad.
Nadie envejece por el mero hecho de vivir un cierto número de años; los humanos envejecen por desertar de sus ideales.
Los años arrugan la piel, pero la falta de entusiasmo arruga el alma.
El pesar, la duda, la propia desconfianza, el temor y la desesperanza representan esos largos años que doblegan la cabeza
y hacen que el espíritu muerda el polvo.
Igual a los setenta que a los dieciséis,
existe en el corazón de todo ser el amor por lo admirable,
la dulce admiración por las estrellas
y por las cosas y pensamientos que brillan como la luz.
El valeroso desafío a los acontecimientos,
el infalible apetito infantil por lo que ha de venir después
y el goce del juego de la vida.
Eres tan joven como lo sea tu fe y tan viejo como lo sea tu duda;
tan joven como tu confianza en ti mismo y tan viejo como tu temor;
tan joven como tu esperanza y tan viejo como tu desesperación.
Mientras tu corazón sea capaz de recibir
los mensajes de la belleza,
del ánimo, del valor, de la grandeza
y del poder de la tierra,
del hombre y del Infinito, serás joven.
Cuando no seas capaz de hacer tuyos esos mensajes
y el centro de tu corazón
se haya cubierto con las nieves del pesimismo
y los hielos del cinismo,
será cuando verdaderamente habrás envejecido,
y quiera el Señor, entonces, tener piedad de tu alma.”
Este poema tuvo una notoria difusión por haberlo recitado el general MacArthur, cuando al cumplir setenta y cinco años respondió sobre que podía recomendar a los jóvenes militares, dada su larga experiencia en la carrera de las armas. El general no citó al autor de la obra, por lo que le fue atribuida. En realidad la poesía había sido escrita por Samuel Ullman (1840-1924) Alabama, en 1917 a la edad de 72 años.
Cuando llegó a mis manos la totalidad de la poesía, sólo había conocido la primera estrofa, me pareció de una extraordinaria profundidad y belleza, capaz de llegar bien al sentimiento pero también, simultáneamente, al conocimiento, al fondo del pensamiento.
juan.garciainza@gmail.com
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Comentario de una murciana.
Me encanto la frase de Kafka que nombro el Papa en su reciente viaje a la Republica Checa ´´Es necesario conservar la capacidad de admirar la belleza para no envejecer´´, la belleza que es una forma de remitirnos a Dios, nos ayuda a mantener nuestro alma joven, y adherirnos a ella es lo mas razonable ya que sastiface los anhelos más profundos de nuestro corazón.
Juan García Inza quiere «colaborar en la formación doctrinal y espiritual del lector que, desde el humanismo cristiano, quiere contribuir a la aportación de un alma para nuestro mundo». Y así se titula su blog «Un alma para el mundo». Fue ordenado sacerdote en 1965 y ha publicado una quincena de títulos. Es doctor en Derecho canónico y ha ejercido como consiliario del Movimiento de Cursillos de Cristiandad y de la Renovación Carismática. Es asesor espiritual de la Asociación María Reina de la Paz de Medjugorje. Juan García Inza, es autor, editor y responsable del Blog Un alma para el mundo, alojado en el espacio web de www.religionenlibertad.com