Este website utiliza cookies propias y de terceros. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Política de cookies.
                    Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Accede a nuestros RSS
PortadaVaticanoEspañaAmérica LatinaVida y familiaOtras noticias Historias de conversiónHistorias de evangelizaciónOpiniónBlogsVídeos
  Domingo, 20 de abril de 2014 | 8:44 Suscríbete a ReLRegala ReLDifúndenosContactoHemerotecaAYUDA A REL 
Buscar
Actualizado 24 agosto 2009
Cualidades del cuerpo glorioso.
           Para el conocimiento de los temas referidos a la escatología,al conocimiento de todo lo relativo al más allá, es decir, a saber qué es lo que nos espera, disponemos de muy pocos datos revelados por el Señor, bien sea por medio de las revelaciones evangélicas, que son revelaciones de carácter público, o por medio de revelaciones de carácter privado hechas por el Señor a determinadas personas que generalmente, hoy en día están canonizadas. El ser humano, como sabemos, está formado por un “todo” de carne y espíritu. El espíritu o alma humana es inmortal, y cuando abandonemos este mundo, el alma nuestra alma, no fenecerá y más tarde, en la Parusia, ella se unirá al cuerpo resucitado, para volver a formar ese “todo”, que es la persona humana. El Señor nos dejó dicho: “Yo soy la resurrección y la Vida; el que cree en Mi, aun cuando hubiese muerto, vivirá, y todo el que vive y cree en Mi, no morirá para siempre”. (Jn 11, 25). Y también que: “… llegará la hora en que todos los que están en los sepulcros oirán su voz y saldrán; los que hicieron el bien resucitarán para la vida, y los que hicieron el mal resucitarán para la condenación”. (Jn 5,28-29). Lo que resulta pues incuestionable, es la llamada “resurrección de la carne”, pues si esta no se efectuase, la muerte no habría sido vencida para todos nosotros, sino solo para el Señor y su Madre, que ya gozan de un cuerpo glorioso.

         La cuestión o pregunta que nos hacemos es: ¿Cómo será ese nuevo cuerpo que obtengamos? ¿Será el mismo exactamente? ¿Qué cualidades tendrá? San Pablo en la primera epístola a los Corintios, nos dice, que: “… se siembra un cuerpo natural, resucita un cuerpo espiritual. Pues si hay un cuerpo natural, hay también un cuerpo espiritual. En efecto, así es como dice la Escritura: Fue hecho el primer hombre, Adán, alma viviente; el último Adán, espíritu que da vida. Más no es lo espiritual lo que primero aparece, sino lo natural; luego, lo espiritual. El primer hombre, salido de la tierra, es terreno; el segundo, viene del cielo. Como el hombre terreno, así son los hombres terrenos; como el celeste, así serán los celestes”. (1Co 15,43-48). La resurrección no es la recuperación del cuerpo abandonado por el alma, ni tampoco la continuación de la vida anterior, sino el principio de una vida nueva. El error de los ilustrados saduceos, consistía en que no podían imaginar la resurrección, más que como la restauración de la vida corporal interrumpida por la muerte. Cristo les dice que el cuerpo resucitado y el antiguo cuerpo existen de maneras distintas. Ser resucitado no significa, por tanto, continuar o reanudar sin fin, para siempre la existencia terrena.

        Con su inagotable fuerza creadora, Dios resucitará a los hombres con otro cuerpo distinto e imposible de describir con los medios de nuestro conocimiento actual. Entre la existencia terrena y la existencia del resucitado hay, sin duda, una relación, pero a la vez se extiende entre ambas formas de existencia un abismo imposible de traspasar con las fuerzas humanas. La resurrección de nuestro cuerpo será hecha en la medida que sea necesaria, para que el nuevo cuero, el cuerpo glorioso, sea capaz de soportar la gloria del alma, por lo que exactamente nuestro cuerpo glorioso no será igual al que actualmente tenemos. El alma ya invadida del fuego del Amor a Dios que ha recibido de la contemplación de la Luz divina, necesita de otro soporte, de otra vasija, de otro cuerpo apto para soportar nuestra alma transformada, por este Amor divino que habrá recibido, porque tal como nos dice el teólogo dominico Royo Marín: Mil veces por encima de la gloria del cuerpo, está la gloria del alma. El alma vale mucho más que el cuerpo. Acá en la tierra, el mundo, el demonio y la carne no nos lo dejan ver. En el otro mundo veremos todo con toda claridad.

        El cardenal Ratzinger, hoy Benedicto XVI, escribía: “Ante todo, no es necesaria la misma materia para que el cuerpo pueda ser considerado el mismo”, y ha hecho notar que toda la Tradición eclesiástica (doctrinal y litúrgica) impone, como limitación, que el cuerpo resucitado debe incluir las “reliquias” del antiguo cuerpo terreno si todavía, al realizarse la resurrección, existen en cuanto tales”. En otras palabras, el dogma de la resurrección implica una transformación del cuerpo: de forma que siendo el mismo, no será exactamente el mismo. El magisterio de la Iglesia ha insistido fuertemente en la identidad del cuerpo resucitado, pero no ha explicado, que se requiere para que el cuerpo resucitado sea numéricamente el mismo. Este tema puede tener su importancia en relación a las incineraciones, tan de moda últimamente, pero a las cuales la Iglesia no se ha opuesto. 

        En todo caso, sobre las propiedades o cualidades de un cuerpo humano glorificado, poco nos dicen las Escrituras y la escatología. Ambas se apoyan en la similitud no identidad, que el cuerpo humano glorificado tendrá con el de Cristo. El cuerpo glorioso del resucitado, ya no estará esclavizado a las leyes del espacio y del tiempo, aunque al igual que el de Cristo quedará unido de algún modo al espacio y al tiempo. San Pablo, en la epístola a los Corintios enumera como propiedades del cuerpo resucitado: Está dotado de perennidad, fuerza y gloria, es decir, inmortalidad, ya que al igual que los ángeles estarán dotados de vida inmortal, y carecerán de la angustia de morir. Fuerza o fortaleza, porque según San Pablo, esta es una característica de toda actuación de Dios. El hecho de que la atribuya al cuerpo resucitado significa que ese cuerpo está lleno del omnipotente fuego del amor divino y de la validez de la verdad celestial. El cuerpo resucitado será además glorioso y bello. La gloria es, según las Escrituras, una propiedad de Dios y de Cristo resucitado. Sobre el cuerpo resucitado se extiende también la gloria de Cristo El cuerpo glorioso pertenecerá a la vida celestial y no a la terrestre. Estará lleno del esplendor que vieron los apóstoles cuando se les apareció el Señor glorificado, o la claridad de la llamada “luz tabórica”, que vieron los tres discípulos, en la cumbre del monte Tabor. 
       
         También se hace referencia en las Escrituras, a esta luz en el Éxodo, cuando nos relata el velo que se ponía Moisés en el rostro, en sus visitas a la tiende del encuentro en el Sinaí. Es esta una abundancia y plenitud de luz que los ojos humanos no pueden resistir ya que como dicen las escrituras: Los justos lucirán como soles (Mt 13,14). De acuerdo con la doctrina tradicional, los cuerpos resucitados y gloriosos estarán tan empapados por el alma que gozarán de muchas cualidades espirituales similares a las que tuvo el cuerpo resucitado del Señor. Las cuatro propiedades tradicionales, serán pues resumiendo: Impasibilidad, ya no sufren dolores ni muerte. Agilidad, para ir donde el alma desee. Sutileza, capaces de atravesar cuerpos materiales. Claridad, serán brillantes, con una belleza radiante de esplendor que variará según la santidad que cada uno alcanzó en esta vida. 

         En cuanto a los cuerpos de los condenados, también estos resucitarán y tendrán propiedades diferentes de los cuerpos actuales. Pero no serán glorificados. Por ejemplo, serán inmortales pero sufrirán dolores y carecerán de esplendor.

        Mi más cordial saludo lector y el deseo de que Dios te bendiga.
¿Te ha gustado este artículo? Coméntaselo a tus amigos y conocidos:
en twitter
Compartir: Acceder al RSS Añadir a Facebook Añadir a Twitter Añadir a del.icio.us Buscar en Technorati Añadir a Yahoo Enviar a Meneamé  |   Imprimir  |   Corregir  |   Enviar  |  
RSS   Añádenos a igoogle  Añádenos a Yahoo  Añádenos a Windows Live  Añádenos a Netvibes  Añádenos a Wikio  Añádenos a Bloglines
Juan del Carmelo
Juan del Carmelo no es quien dice ser. O mejor dicho, es quien es, pero prefiere presentarse en su alter ego Juan del Carmelo que no es más que un seglar que, a finales de los años 80, experimentó la llamada de Dios y se vinculó al Carmelo Teresiano. Ha publicado libros de espiritualidad como «Mosaico espiritual», «Santidad en el Pontificado», o «En las manos de Dios» Como lo cortés no quita lo valiente es, además, un empresario de éxito. Y nos acompaña, con sencillez y hondura, desde «El blog de Juan del Carmelo».

Juan del Carmelo, es autor, editor y responsable del Blog El Blog de Juan del Carmelo, alojado en el espacio web de www.religionenlibertad.com
ARCHIVO
FEBRERO 2011

Raices de nuestros males y bienes

Vida devota

El pastor del Salmo

Intimidad en el amor

Hablar con nuestro silencio

¿Es bueno mirar atrás?

¿De frente o de espaldas?

Oraciones nocturnas

Ponerle un rostro al mal

Una corta y bella vida

¿Tenemos miedo a la muerte?

Una virtud muy querida por Dios

Tomar conciencia de nuestros hábitos

Un vicio absurdo

Ver posts de otros meses

ABRIL 2014 (10 artículos)

MARZO 2014 (15 artículos)

FEBRERO 2014 (14 artículos)

ENERO 2014 (16 artículos)

DICIEMBRE 2013 (15 artículos)

NOVIEMBRE 2013 (15 artículos)

OCTUBRE 2013 (16 artículos)

SEPTIEMBRE 2013 (15 artículos)

AGOSTO 2013 (15 artículos)

JULIO 2013 (16 artículos)

JUNIO 2013 (15 artículos)

MAYO 2013 (15 artículos)

ABRIL 2013 (15 artículos)

MARZO 2013 (16 artículos)

FEBRERO 2013 (14 artículos)

ENERO 2013 (16 artículos)

DICIEMBRE 2012 (15 artículos)

NOVIEMBRE 2012 (15 artículos)

OCTUBRE 2012 (16 artículos)

SEPTIEMBRE 2012 (15 artículos)

AGOSTO 2012 (15 artículos)

JULIO 2012 (16 artículos)

JUNIO 2012 (15 artículos)

MAYO 2012 (15 artículos)

ABRIL 2012 (15 artículos)

MARZO 2012 (16 artículos)

FEBRERO 2012 (14 artículos)

ENERO 2012 (16 artículos)

DICIEMBRE 2011 (15 artículos)

NOVIEMBRE 2011 (15 artículos)

OCTUBRE 2011 (16 artículos)

SEPTIEMBRE 2011 (15 artículos)

AGOSTO 2011 (15 artículos)

JULIO 2011 (16 artículos)

JUNIO 2011 (15 artículos)

MAYO 2011 (15 artículos)

ABRIL 2011 (15 artículos)

MARZO 2011 (16 artículos)

FEBRERO 2011 (14 artículos)

ENERO 2011 (15 artículos)

DICIEMBRE 2010 (16 artículos)

NOVIEMBRE 2010 (15 artículos)

OCTUBRE 2010 (15 artículos)

SEPTIEMBRE 2010 (15 artículos)

AGOSTO 2010 (16 artículos)

JULIO 2010 (15 artículos)

JUNIO 2010 (15 artículos)

MAYO 2010 (16 artículos)

ABRIL 2010 (15 artículos)

MARZO 2010 (16 artículos)

FEBRERO 2010 (14 artículos)

ENERO 2010 (15 artículos)

DICIEMBRE 2009 (16 artículos)

NOVIEMBRE 2009 (15 artículos)

OCTUBRE 2009 (15 artículos)

SEPTIEMBRE 2009 (14 artículos)

AGOSTO 2009 (13 artículos)

JULIO 2009 (14 artículos)

JUNIO 2009 (12 artículos)

MAYO 2009 (7 artículos)

Lo más leído
1 Pagana y feminista que odiaba a los hombres, la historia de Enrique VIII le «descubrió» la Iglesia
2 El Papa invitó a todos a «volver a Galilea», la Galilea de cada uno: el primer encuentro con Jesús
3 Los diez aspirantes republicanos a la Casa Blanca son activamente provida, y 5 de ellos católicos
4 ¿Quién era el Nicodemo que entierra a Jesús?
5 ¿Por qué perdemos lo que tanto pedimos a Dios en la oración?
6 La mujer más valiente de la historia
7 ¡Christos anesti! ¡Alithos anesti!
8 San Juan Pablo II (4)
9 Obama recuerda lo que Jesús hizo «en la agonía de la cruz» para perdonarnos los pecados y salvarnos
10 El cirio pascual y la vida del cristiano