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11.05.1931, en dos actos (1)

Victor in vínculis

10 mayo 2014

Mi abuelo, el padre de mi madre, era puro “gato”. Conservo sus memorias que tienen una letra ilegible. Él, que lo sabía, decidió comenzar a pasar sus escritos con una “Olivetti” para facilitarnos su lectura cuando nos dejase… Este episodio, que vivió en primera persona, me lo contó en más de una ocasión. Sucedió un 11 de mayo de 1931…

Tenía 17 años, recién cumplidos, trabajaba en el nº 52 de la calle Fuencarral en los Almacenes Hernán Cortés. Era una tienda que se dedicaba a la venta de tejidos en general y confecciones. Quería ser maestro, pero tuvo que dejar los estudios. Así narra aquella jornada.

“En plena primavera, casi mediado el mes de mayo, cuando la floración alcanza el momento álgido de plenitud en su fragancia y colorido, cuando porque la naturaleza está hermoseada con sus más preciosas y preciadas galas, todo resulta bello, sucedió algo que, como un brote maligno, tumefacto, impuso sobre la esplendidez primaveral, una impronta de putrefacción nauseabunda y maloliente.

Había comenzado a agitarse, poco a poco, sí, despacio, la vida ciudadana. Proliferaban las todavía pequeñas huelgas obreras que, pretextando reivindicaciones sociales, querían ocultar su verdadero clima político. Una verdadera avalancha de mítines envenenaba aceleradamente las conciencias. Ya se producían atentados: el crimen social o político imponía su ley, ante el desconcierto y la pasividad de esa Ley, creada para evitarlos.

Así, una mañana de este mes de las flores, llego a la tienda la noticia de que habían incendiado el convento de los jesuitas de la calle La Flor, en el último tramo de la actual Avenida de José Antonio (NR: así se llamó hasta 1981, actualmente es la madrileña Gran Vía; queda claro que esta parte de las memorias se redactó antes de los años ochenta).

Le dije al sobrino de mi jefe:
-Voy a ver si es verdad. Si pregunta su tío por mí, me ha mandado Vd… a donde se le ocurra… ¿De acuerdo?
-Venga, sí; pero no tardes.

Salí corriendo como un gamo. Cuando llegué ante el convento, este ardía en su total edificación. El público, muy numeroso, estacionado enfrente, contemplaba el incendio con sorpresa y asombro. Unos cuantos mozalbetes proferían gritos procaces, groseros, de burla, insultando a la religión y a sus figuras representativas. Dos parejas de guardias de Seguridad a caballo, parecían conservar el orden público, cuando solo eran simples espectadores, como los demás, pues su no intervención era definitiva, ante la sorpresa general que veía cómo el fuego, incrementándose, comenzaba a destruir el edificio devorado por las llamas, sin actuación alguna del Cuerpo de Bomberos.




Era irritante presenciar aquel horrible espectáculo, pero no solo por lo que pudiera significar tal hecho, sino porque parecía preparado por los propios gobernantes, o era una concesión de estos a las masas, a parte de ese pueblo, sin duda insatisfecho, por no haber podido realizar esa acción revolucionaria, quizá para ellos imprescindible, en la institución del nuevo régimen. Sí, no podía pensarse otra cosa. Las autoridades no intervenían; la hoguera en que se había convertido la residencia de los jesuitas, a quienes antes obligarían a una temerosa y precipitada fuga, no se atajaba, crecía más y más, crepitando en el silencio expectante de aquella triste mañana en la que todo fulgía: el sol… las llamas…

Me retiré apesadumbrado, despacio… Una pena intensa me hacía caminar como sin ganas de hacerlo. Aquella visión dantesca, ni era comprensible, ni podía asimilarla. ¡Cómo imaginar que la mente humana fuera capaz de tal monstruosidad!

Cuando llegué al almacén, mis pobres noticias, mi tierna experiencia, habían sido ampliamente rebasadas por las que llegaban sin cesar. Los incendios extendían su radio de acción. No era un brote aislado o esporádico lo que mis atónitos ojos habían visto, pues la tea incendiaria, multiplicándose, hacía elevar la nube negra de un negro humo, que señalaba en lo alto, aquí y allá, cerca y lejos, el emplazamiento del santuario profanado".



En documento gráfico lo recoge el ABC:
http://www.abc.es/fotos-abc/20120510/quema-iglesias-durante-segunda-98412.html
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Comentarios

La Rosa Blanca
10/05/2014
Gracias por no pecar de omisión Don Jorge II.

Le encomiendo, igualmente, que continué con su benemérita labor ,tanto en Religión en Libertad,como en su círculo familiar,laboral y de amistades,es--me reitero--imprescindible que la población española en general y católica en particular, conserve esos documentos de aquellos años de sufrimientos y persecución, que no se pierdan o extravíen,quedando a buen recaudo en manos de familiares y amigos.Que DIOS le colme de Bendiciones.
La Rosa Blanca
10/05/2014
Gracias por no pecar de omisión Don Jorge.

Imprescindible su labor Don Jorge,si no fuera por usted muchas personas,católicos incluidos,creerían que fue la Iglesia de la mano del Tercio de Extranjeros (la Legión ) y los requetes tradicionalistas carlistas,los que iniciaron la guerra,gracias a la manipulación masiva y sistemática de los grandes bloques televisivos y sus series o películas tergiversando la Historia:´´Cuentame´´,´´amar es para siempre´´ (antes ´´amar en tiempos revueltos´´),´´los jinetes del alba´´,etc,etc.
ricardo de Barcelona
10/05/2014
España.
Pobre España la de aquellos días.
Suerte que uno de sus hijos amados, vio y sintió de cerca la injusticia que se cometía en aquella hora y nos dejó ese suspiro del alma, que tan bien describe la tristeza de la foto.
Espero con ansiedad y dolor, el segundo acto...
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Jorge López Teulón
Jorge López Teulón (Madrid 1970). Tras cursar los estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor de San Ildefonso, recibe la ordenación sacerdotal, el 25 de junio 1995. Sus años de ministerio sacerdotal los ha desarrollado en la ciudad de Talavera de la Reina (Toledo). Delegado de Medios de Comunicación Social en la Vicaría de Talavera (1996-2005). Se le encargó durante un quinquenio (1998-2002) la retransmisión para el territorio nacional de la Misa dominical retransmitida por la Cadena COPE. Desde 1996 es el Capellán del Colegio Compañía de María de la Orden de Hijas de María Nuestra Señora en Talavera.

En el año 2002 fue nombrado Postulador de una Causa de más de 900 mártires de la persecución religiosa de 1936 a 1939, para la Provincia eclesiástica de Toledo y la diócesis de Ávila.

Ha creado la página www.persecucionreligiosa.es , primera página en lengua española dedicada exclusivamente a este tema.

También ha creado la página www.cardenaldonmarcelo.es

Jorge López Teulón, jorgelteulon@gmail.com, es autor, editor y responsable del Blog Victor in vínculis, alojado en el espacio web de www.religionenlibertad.com
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