Este website utiliza cookies propias y de terceros. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Política de cookies.
Los blogs de Religión en Libertad
                    Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Accede a nuestros RSS
Inicio / Blog

Un industrial de Manises

Victor in vínculis

29 octubre 2013

El cardenal Agustín García Gasco, toledano de Corral de Almaguer, (1931), murió la mañana en que se disponía a asistir a la beatificación del Papa Juan Pablo II. Era el 1 de mayo de 2011. Siendo Arzobispo de Valencia, había asistido a la beatificación el 1 de octubre de 1995 del beato Vicente Vilar David. Un año después nos permitió reproducir este artículo para el libro “No tengáis miedo…” Testigos ante el Tercer Milenio (Zamora 1996).

Hombre de fe
El calendario de los santos y beatos de la Iglesia católica fue enriquecido el 1 de octubre de 1995, cuando Su Santidad Juan Pablo II, beatificó al seglar valenciano Vicente Vilar David, testigo de Cristo en el período de caos político y social de la historia reciente española.
Este acontecimiento, al que la Iglesia entera está vinculada por el gozo de ver a uno de sus hijos agregado al número de los testigos ejemplares de la fe, tiene para nuestra iglesia diocesana de Valencia motivos especiales de júbilo que, unidos a los sentimientos de toda la Iglesia, hacen que esta beatificación sea para nuestra Iglesia particular manifestación de vitalidad ante los desafíos presentes que afectan al anuncio del Reino de Dios y de fuerza renovadora para afrontar los retos del futuro, a los que debe responder, como siempre lo ha hecho, el Evangelio de Cristo (Tertio milenio adveniente, 37).
El júbilo que nuestra Iglesia siente se funda en la proximidad cronológica de la vida y la muerte de Vicente Vilar David; en su origen valenciano, nacido en la ciudad de Manises; en el testimonio de un trabajo fecundo en favor de la Iglesia, de la sociedad y de la persona, corroborado por hombres y mujeres, algunos de los cuales todavía viven, que conocieron y experimentaron su buen hacer.
Al recordar las circunstancias de la vida y de la muerte de Vicente Vilar David, la misma palabra de Dios nos ofrece a todos los creyentes un texto que ilumina la existencia de este testigo valiente dela fe en Cristo entre los valencianos.
Las almas de los justos están en manos de Dios, y ningún tormento los alcanzará. Los insensatos piensan que están muertos, su tránsito les parece una desgracia, y su salida de entre nosotros, un desastre, pero ellos están en paz. Aunque a juicio de los hombres han sufrido un castigo, su esperanza está llena de inmortalidad, y por una leve corrección recibirán grandes bienes. Porque Dios los puso a prueba y los halló dignos de él. Los probó como oro en crisol y los aceptó como holocausto” (Sb 3, 1-6).
La vida de fe comienza con las aguas del bautismo. Adquiere su desarrollo con los sacramentos de la Confirmación y Eucaristía, llamados juntamente con el Bautismo, de la iniciación cristiana. Nacido a una vida nueva por el agua y el Espíritu (Jn 3, 5), el cristiano recibe los títulos de hombre nuevo (Ef 4, 24) y de justo (Rm 5, 19; 1 Jn 2, 29) ya que ha sido incorporado a Cristo, el hombre nuevo por excelencia y el único justo.
De esta manera, la vida del cristiano es la vida de fe (Rm 1, 17; Ga 3, 11), que en armonía con el crecimiento humano, da desde el principio, los frutos que le son propios: la santidad.
Tal fue el caso de Vicente Vilar David, al que podemos llamar, con justa razón, hombre de fe. Desde muy temprana edad dio muestras de una fe vivida y confesada con autenticidad. Así lo manifiestan: los años de estudio, primero en Valencia y luego en Barcelona, donde obtuvo el título de ingeniero, en los que desempeñó una incesante actividad apostólica; el ejercicio de su profesión, mediante la que buscó un constructivo progreso humano; su condición de empresario, en la que destacó por su empeño por poner en práctica, con los obreros, la doctrina social de la Iglesia; como esposo ejemplar; como ciudadano honesto y colaborador, buscando el bienestar, el orden y la paz común, ya que fue vicepresidente de la Corporación Municipal de Manises; su participación en la vida parroquial, a la que tan vinculado se sentía, a través de movimientos e instituciones como la Adoración Nocturna o el Patronato parroquial de acción social, que él mismo contribuyó a fundar. Todo ello testifica cómo la vida adquiere con la fe una dimensión y una plenitud totalmente nuevas por la ley fundamental del amor: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el primer mandamiento y el más importante. El segundo es semejante a este: Amarás al prójimo como a ti mismo. En estos dos mandamientos se basa toda la ley y los profetas” (Mt 22, 37-40).
La vida del hombre, por muy fecunda y provechosa que humanamente sea, está en manos de Dios. Pues el nacer del hombre es obra del querer divino y su vida está regida por las leyes de la naturaleza -que también manifiestan la voluntad de Dios-, y así, un mandato del Creador devuelve el hombre a la tierra de la que ha sido formado. Dio son desea ni propicia la muerte del hombre, que es consecuencia del pecado. La muerte es el encuentro definitivo con Dios, el paso a la plenitud de la vida, ya que sin él la muerte sería el paso a la desolación de la nada. De esta manera, los acontecimientos sucedidos el 14 de febrero de 1937, que pusieron fin a la vida de Vicente Vilar David, leídos desde la fe, relatan que Dios lo puso a prueba y que recibió su vida como holocausto porque le había hallado digno (Sb 3, 5-6).
Víctima de la injusticia humana, Vicente Vilar David fue ejecutado a causa de sus convicciones religiosas. Su delito fue ser un católico serio, un hombre bueno, un testigo de Cristo hasta el instante final de su existencia. Por ello, la Iglesia nos lo presenta como mártir, pues su sangre derramada, como la de Cristo, para confesar el nombre de Dios revela las maravillas del poder divino, que en la debilidad manifiesta la fortaleza (2 Co 4, 7-11; Misal romano, pref. de los santos mártires).


Las beatificaciones del papa Juan Pablo II
Los sucesos de la contienda civil española quedan, gracias a Dios, cada día más lejos. Las heridas de aquel drama en el que se vio inmersa nuestra sociedad han quedado cicatrizadas. A ello, pese a lo que se haya podido afirmar, han contribuido decisivamente en las beatificaciones auspiciadas por el ministerio del papa Juan Pablo II. Los mártires de este período de la historia de España son semilla de paz. Todos ellos, a los que hay que unir a Vicente Vilar David, nos han dejado un legado de perdón y reconciliación. Son mártires porque en ellos triunfó la fe hasta el extremo de entregar su vida por ella. Pero no hay triunfo de la fe, donde no haya triunfado también el amor: “Aunque tuviera el don de hablar en nombre de Dios y conociera todos los misterios y toda la ciencia; y aunque mi fe fuese tan grande como trasladar montañas, si no tengo amor, nada soy. Y aunque repartiera todos mis bienes a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas si no tengo amor, de nada me sirve” (1 Co 13, 2-3).
La paz, la concordia y la reconciliación social nacen del amor. Ellas fundan la sociedad que todos deseamos. A hacer real esta sociedad han contribuido los mártires de cualquier época por el ejemplo de su vida, por la valentía con que defendieron sus ideales y por la serenidad y la fortaleza con la que afrontaron su destino. Muchas de las convicciones humanas y religiosas, por las que los hombres y mujeres derramaron su sangre, forman ya parte, gracias a ellos, de los valores personales y sociales de nuestro tiempo. Otros muchos todavía están pendientes de reconocimiento. En este caso, los mártires nos siguen ofreciendo aliento, para que quien trabaja por la civilización del amor y de la vida no sucumba ante las dificultades. En ellos se renueva la esperanza al comprobar que solo cuando el grano de trigo cae en tierra y muere da fruto (Jn 12, 24).


Toda la Iglesia de Valencia está llamada a vivir la beatificación de Vicente Vilar David desde la fe y la alegría. El nuevo beato será un poderoso intercesor, junto a la ya beata Josefa Naval Girbés –también seglar- de toda nuestra Iglesia; pero, de manera particular, lo son de los fieles laicos. Estos dos modelos, Josefa Naval y Vicente Vilar, estimulan a los seglares de nuestra archidiócesis a “considerar la vocación a la santidad, antes que como una obligación exigente e irrenunciable, como un signo luminoso de amor infinito del Padre que les ha regenerado a su vida de santidad… Ante la mirada iluminada por la fe se descubre un grandioso panorama: el de tantos y tantos fieles laicos -a menudo inadvertidos o incluso incomprendidos; desconocidos por los grandes de la tierra, pero mirados con amor por el Padre- hombres y mujeres que, precisamente en la vida y en las actividades de cada jornada, son los obreros incansables que trabajan en la viña del Señor; son los humildes y grandes artífices -por la potencia de la gracia de Dios, ciertamente- del crecimiento del Reino de Dios en la Historia” (Christifideles laici, 17).
De manera particular, quiero dirigirme a los hombres y mujeres de la ciudad de Manises, donde nació y murió Vicente Vilar David. El ejemplo de vuestro paisano tiene que ayudaros a revitalizar vuestra vida cristiana, comprometiéndoos en la promoción cristiana y humana de niños, jóvenes y adultos de Manises, en la implantación de la Doctrina Social de la Iglesia entre los trabajadores de las distintas industrias maniseras y a vivir vuestra vida personal y familiar con la rectitud moral que el Evangelio y la Iglesia nos enseñan.
Le pedimos a Dios que, por el Espíritu de santidad, siga suscitando en nuestra Iglesia testigos del Evangelio que, en el próximo tercer milenio de nuestra era, por la fe y el amor de sus vidas, acerquen cada vez más a la humanidad de Dios.


El Beato Vicente Vilar David

Nació en Manises (Valencia), el 28 de Junio de 1889, hijo de Justo Vilar Arenes y de Carmen David Gimeno y era el último de ocho hermanos. Al día siguiente recibió el Bautismo en la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista, de manos de su tío el sacerdote Don Nicolás David Campos.
Fue confirmado en 1988 por el Beato Ciriaco Sancha y Hervás, Arzobispo de Valencia. Dos años después, en 1900, recibió su primera comunión. Vivió en un ambiente propio de un hogar cristiano, saturado de grandes virtudes y con un gran amor al prójimo.

Realizó sus estudios de segunda enseñanza en el colegio de los padres escolapios de Valencia, y los de ingeniero industrial, en la escuela superior de Barcelona. Durante estos años sobresalió por su dedicación al apostolado seglar.

Contrajo matrimonio con Doña Isabel Rodes Reig, el 30 de Noviembre de 1922; desde entonces se dedicaron ambos con gran entrega al apostolado en la Parroquia de San Juan Bautista de Manises.

Al fallecer su padre y terminados los estudios de ingeniería, Vicente Vilar tomó la dirección de la empresa de cerámica "Hijos de Justo Vilar". Aquí tuvo, con su acción seglar ejemplarísima, el campo principal de apostolado, especialmente en el aspecto social, sembrando siempre la armonía de ánimos, buscando la paz en las desavenencias y logrando que muchas veces se llegara al acuerdo. Destacó en el respeto, la educación y la caridad en el trato con los operarios. Fue correspondido con el cariño de todos los suyos, que vieron en él al amigo entrañable que remediaba constantemente sus necesidades y compartía sus legítimas aspiraciones de superación social, personificando la imagen entonces perfecta del patrono católico.

Al implantarse el régimen de persecución a la Iglesia, Vicente Vilar ayudó a los sacerdotes a salvar la actividad apostólica, por ejemplo, en el campo de la enseñanza religiosa y la catequesis parroquial, así como otras organizaciones parroquiales.

En agosto de 1936, en plena efervescencia de la persecución religiosa, fue destituido como secretario y profesor de la Escuela de Cerámica, por su condición de católico. En aquellas fechas críticas, fue la ayuda de todos y el sembrador de alegría y paciencia cristianas.

Sus mismos trabajadores, en aquellos momentos difíciles, le protegieron, demostrando así su aprobación a la conducta social y cristiana que con ellos siempre había mantenido.

Su calidad de católico y apóstol era difícilmente perdonable en aquellos días de persecución religiosa. En la noche del 14 de Febrero de 1937, ante un tribunal, reafirmó su condición de católico, afirmando que este era el título más grande que tenía. Fue asesinado inmediatamente, mientras perdonaba a todos, especialmente a los mismos que lo martirizaron.

El sentir general desde el primer momento es que fue asesinado únicamente por su condición de católico y celoso apóstol, especialmente en el campo social. Nunca tuvo afiliación política alguna. Sus restos mortales se veneran en la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista de Manises.



El proceso de beatificación y canonización fue iniciado en la curia diocesana de Valencia en 1963. En 1968 se introdujo en Roma. El 6 de Julio de 1993 la Sagrada Congregación para las causas de los santos, aprobó el Decreto sobre la declaración de su martirio. El Beato Juan Pablo II lo elevó solemnemente a los altares el 1 de Octubre de 1995, siendo por ello el primer mártir seglar beatificado en los tiempos modernos.
Tu ayuda es vital para que Religión en Libertad vea la luz los 365 días del año
Volver arriba
Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter
¡No te pierdas las mejores historias de hoy!
Suscríbete GRATIS a nuestra newsletter diaria
COMENTARIOS
¿Quieres comentar?
Desplegar el formulario
Comentario (máx. 500 caracteres - no utilizar etiquetas HTML)

Título (obligatorio)


E-mail (obligatorio)


Clave (obligatorio)
Para mandar comentarios, es necesario estar registrado. Para registrarse pulse aquí
Si ha olvidado su clave, pulse aquí
  
  REGISTRO PARA COMENTARIOS
Para comentar las noticias y artículos de Religión en Libertad es preciso registrarse. Para ello sólo es necesario dar un nombre o apodo ("nick"), una dirección real de correo electrónico y una clave. El usuario recibirá en su cuenta de correo electrónico una petición de confirmación. Una vez confirmado el registro, ya podrá introducir los comentarios que desee, sin más que teclear su clave. El nombre o "nick" se mostrará, no así la dirección de correo electrónico.

Religión en Libertad eliminará del registro a todos los usuarios que reiteradamente introduzcan comentarios inapropiados u ofensivos, que en cualquier caso serán eliminados.

CLÁUSULA DE EXENCIÓN DE RESPONSABILIDAD
Todos los comentarios publicados pueden ser revisados por el equipo de redacción de religionenlibertad.com y podrán ser modificados, entre otros, errores gramaticales y ortográficos. Todos los comentarios inapropiados, obscenos o insultantes serán eliminados.
Religionenlibertad.com declina toda responsabilidad respecto a los comentarios publicados.
RSS   Añádenos a igoogle  Añádenos a Yahoo  Añádenos a Windows Live  Añádenos a Netvibes  Añádenos a Wikio  Añádenos a Bloglines
Jorge López Teulón
Jorge López Teulón (Madrid 1970). Tras cursar los estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor de San Ildefonso, recibe la ordenación sacerdotal, el 25 de junio 1995. Sus años de ministerio sacerdotal los ha desarrollado en la ciudad de Talavera de la Reina (Toledo). Delegado de Medios de Comunicación Social en la Vicaría de Talavera (1996-2005). Se le encargó durante un quinquenio (1998-2002) la retransmisión para el territorio nacional de la Misa dominical retransmitida por la Cadena COPE. Desde 1996 es el Capellán del Colegio Compañía de María de la Orden de Hijas de María Nuestra Señora en Talavera.

En el año 2002 fue nombrado Postulador de una Causa de más de 900 mártires de la persecución religiosa de 1936 a 1939, para la Provincia eclesiástica de Toledo y la diócesis de Ávila.

Ha creado la página www.persecucionreligiosa.es , primera página en lengua española dedicada exclusivamente a este tema.

También ha creado la página www.cardenaldonmarcelo.es

Jorge López Teulón, jorgelteulon@gmail.com, es autor, editor y responsable del Blog Victor in vínculis, alojado en el espacio web de www.religionenlibertad.com
ARCHIVO
FEBRERO 2012

La muerte de la madre

San Vicente de Talavera

El primer mártir

El grano y la paja

La primera comunidad de cristianos (y 2)

La primera comunidad de cristianos (1)

Ver posts de otros meses

ABRIL 2017 (21 artículos)

MARZO 2017 (24 artículos)

FEBRERO 2017 (19 artículos)

ENERO 2017 (19 artículos)

DICIEMBRE 2016 (15 artículos)

NOVIEMBRE 2016 (18 artículos)

OCTUBRE 2016 (24 artículos)

SEPTIEMBRE 2016 (11 artículos)

AGOSTO 2016 (13 artículos)

JULIO 2016 (17 artículos)

JUNIO 2016 (30 artículos)

MAYO 2016 (31 artículos)

ABRIL 2016 (23 artículos)

MARZO 2016 (13 artículos)

FEBRERO 2016 (13 artículos)

ENERO 2016 (14 artículos)

DICIEMBRE 2015 (10 artículos)

NOVIEMBRE 2015 (10 artículos)

OCTUBRE 2015 (20 artículos)

SEPTIEMBRE 2015 (7 artículos)

AGOSTO 2015 (9 artículos)

JULIO 2015 (11 artículos)

JUNIO 2015 (13 artículos)

MAYO 2015 (13 artículos)

ABRIL 2015 (13 artículos)

MARZO 2015 (10 artículos)

FEBRERO 2015 (8 artículos)

ENERO 2015 (14 artículos)

DICIEMBRE 2014 (13 artículos)

NOVIEMBRE 2014 (13 artículos)

OCTUBRE 2014 (11 artículos)

SEPTIEMBRE 2014 (13 artículos)

AGOSTO 2014 (15 artículos)

JULIO 2014 (10 artículos)

JUNIO 2014 (12 artículos)

MAYO 2014 (20 artículos)

ABRIL 2014 (26 artículos)

MARZO 2014 (9 artículos)

FEBRERO 2014 (9 artículos)

ENERO 2014 (10 artículos)

DICIEMBRE 2013 (10 artículos)

NOVIEMBRE 2013 (12 artículos)

OCTUBRE 2013 (13 artículos)

SEPTIEMBRE 2013 (11 artículos)

AGOSTO 2013 (10 artículos)

JULIO 2013 (9 artículos)

JUNIO 2013 (8 artículos)

MAYO 2013 (11 artículos)

ABRIL 2013 (9 artículos)

MARZO 2013 (8 artículos)

FEBRERO 2013 (9 artículos)

ENERO 2013 (14 artículos)

DICIEMBRE 2012 (18 artículos)

NOVIEMBRE 2012 (17 artículos)

OCTUBRE 2012 (16 artículos)

SEPTIEMBRE 2012 (10 artículos)

AGOSTO 2012 (12 artículos)

JULIO 2012 (8 artículos)

JUNIO 2012 (11 artículos)

MAYO 2012 (6 artículos)

ABRIL 2012 (9 artículos)

MARZO 2012 (9 artículos)

FEBRERO 2012 (6 artículos)

ENERO 2012 (9 artículos)

DICIEMBRE 2011 (13 artículos)

NOVIEMBRE 2011 (36 artículos)

OCTUBRE 2011 (32 artículos)

SEPTIEMBRE 2011 (35 artículos)

AGOSTO 2011 (47 artículos)

JULIO 2011 (23 artículos)

JUNIO 2011 (8 artículos)

MAYO 2011 (7 artículos)

ABRIL 2011 (8 artículos)

MARZO 2011 (9 artículos)

FEBRERO 2011 (9 artículos)

ENERO 2011 (9 artículos)

DICIEMBRE 2010 (11 artículos)

NOVIEMBRE 2010 (12 artículos)

OCTUBRE 2010 (8 artículos)

PortadaVaticanoEspañaAmérica LatinaVida y familia Historias de conversiónHistorias de evangelizaciónOpiniónBlogsVídeosHEMEROTECA
Sobre Nosotros Servicios Legal Síguenos en Facebook
Síguenos en Twitter
Accede a nuestros RSS
Accede a nuestros RSS