Los que siguen esta columna saben bien que me gusta escribir a diario y que no me gusta repetir un artículo. Hoy la actualidad me obliga a hacerlo, al haber alcanzado un artículo que escribí el pasado 2 de julio un grado de actualidad tal que, mutatis mutandis, es incluso superior al del mismísimo día en que lo escribí. Helo aquí pues con una única apostilla nueva que hago al final del mismo.
Alberto Contador en el podio de París
“Soy un gran amigo de Francia, un país en el que pasé un maravilloso año de mi vida, en el que tengo grandes amigos y que admiro profundamente por muchas cosas: la belleza del país y de sus ciudades; la forma de ser de sus habitantes, a medio camino entre la latinidad y el germanismo; su historia admirable, casi tan bella como la española.
Por admirar, admiro hasta su chauvinismo, no tanto por parecerme positivo o ensalzable, que no lo es ni me lo parece, sino como espejo en el que podíamos mirarnos los cainitas habitantes de este país llamado España, donde lo que se practica es, precisamente, una suerte de a-chovinismo recalcitrante y autodestructivo insoportable, y donde ser español es, curiosamente, la mejor manera de ganarse la antipatía y el desprecio de los españoles.
Precisamente, a lo que parece presentarse como una de las manifestaciones más desafinadas e impresentables de ese chauvinismo francés del que hablo es al que quiero referirme en estas breves líneas hoy.
Rafa Nadal en el podio de París
Ayer, en una nueva manifestación de descortesía y zafiedad, los franceses han vuelto a abuchear a un español por la sola razón de ser el gran campeón de uno de los grandes eventos que ellos organizan: me refiero a Contador y al Tour de Francia, carrera que ha ganado ya en tres ocasiones y que seguramente, ganará aún en bastantes más. Ayer fue Alberto Contador, pero hace dos años, fue Rafa Nadal el que sufrió las iras y la patanería francesas cuando su derrota ante un desconocido Soderling fue vitoreada en todas las pistas de Roland Garros, él que para entonces ya tenía en el zurrón cuatro rolands, y que aún habría de cosechar después dos más, a expensas de los muchos que aún gane todavía. Y por no hablar sólo de españoles, también Lance Armstrong, el más grande campeón sobre dos ruedas que hayan conocido nunca las carreteras francesas, con especiales méritos a los que no me voy a referir para ser ensalzado y considerado grande entre los grandes.
Abuchear así a los grandes campeones de los torneos de los que los franceses tienen buenas razones para enorgullecerse, el Tour de Francia, Roland Garros, no habla bien de los franceses. Habla mal, muy mal. Espectáculo tan bochornoso no sería posible, pongo por caso, en Wimbledon, donde sus campeones son honrados como merecen, donde los británicos dan una lección de fair-play y de buenas maneras a los franceses, y donde parecen considerar que una buena manera de ganarse la simpatía y el respeto del no siempre respetable (en el caso francés, desde luego, no) no es sólo la de compartir nacionalidad, sino también la de honrar con su presencia, su trabajo, su calidad y sus triunfos, los eventos que organizan.
Pero habla también de un indiscutible complejo de inferioridad, algo que no esperaba yo encontrar en la personalidad colectiva de los franceses, el consecuente a no ser capaz de producir los deportistas adecuados a los eventos organizados, o cuando la calidad de éstos queda muy por encima de la de aquéllos.
A los franceses les diría yo que trabajen duro si quieren tener los campeones que les gustaría tener y que sus torneos merecen. Pero entretanto esos campeones no llegan, honren como corresponde a los que tienen, aunque no sean franceses. Al día de hoy, con seis rolands en el zurrón Rafa, y con tres grandes boucles en el suyo Alberto (y con siete Lance), son Rafa y Alberto (y Lance) los que honran Roland Garros y el Tour con su presencia. Y no al revés. Lo siento mucho, pero así es. Y no al revés, insisto”.
Nota adicional. Ayer, la prensa nacional ha resaltado la unanimidad entre nuestros políticos a la hora de dar la cara por los deportistas españoles agredidos por estas campañas francesas. “¡Hasta los nacionalistas!” se felicitaban nuestros periodistas. Pues bien, no. El ejercicio dialéctico de nuestros políticos nacionalistas a la hora de expresarse por los deportistas españoles agraviados sin mencionar la palabra España ni ninguna otra que pueda delatar algún tipo de simpatía hacia el proyecto común, amén de producir resultados gramaticalmente pobrísimos que hablan a las claras de su escasísimo talento, es cualquier cosa menos un ejercicio de solidaridad, ni para con el resto de los que somos sus compatriotas (aunque les pese), ni para con los propios deportistas afectados.
Sí quiero por el contrario dejar constancia del tuit de un gran español de Cataluña, Pau Gasol sobre el tema, al que no cabe añadir ni quitar una palabra:
“Los españoles no ganamos por casualidad, eso es cierto. Apuntad las claves de nuestro éxito: talento, esfuerzo, perseverancia y humildad”.
Exactamente lo que yo pido para nuestros políticos. Y para mis compatriotas. Y para mí, naturalmente. Con esas cuatro cosas, nada se resiste.
Como lo escrito anteriormente da posibilidades a equívocos,lo amplio. No soy precisamente un nacionalista-aunque me guste España-,no me interesan los partidos (aunque los gane la selección) ni competiciones,pero me agradan los deportistas que les gusta el deporte (que muchos son de fuertes convicciones cristianas). Francia es un país de graves problemas,mas,incluso,que España.Por supuesto si demuestran su capacidad,aplaudiré y apoyaré a un francés que nazca en España o a un francés que luche en Francia. Nota:San Pablo en sus cartas hace una referencia a los deportistas.Cojamos lo bueno de todo.El catolicismo es para el mundo,aunque no seamos del mundo.
Problema frances versus ......
1.- Urko no sabia que fueras profeta. 2.- Yo pregunto al autor de estos articulos, el Sr. Luis Antequera que tiene que ver la Religion con el deporte. 3.- Fuera bueno que leyera y repensara aquello de los evangelios : Alegraos y regocijaos cuando seais perseguidos en MI NOMBRE, Que yo sepa ser perseguidos por el deporte no tiene nada que ver con el Evangelio. 4.- Quiero recordar las palabras de Pablo de Tarso cuando escribe: ´´ Si tu enemigo tiene hambre dale de comer si tiene sed dale de beber, así apilaras brasas ardientes sobre su cabeza´´ . Sembando discordia solo se consigue cosechar odio. Algo del todo contrario al Evangelio que predica una leccion de Amor, basta con leer el Sermon de la Montaña. 5.- En nuestras lares se dice: Cuando el rio suena agua lleva..... No defendamos lo indefendible. 6- Esto es un Web Catolico no un vulgar periodico patriotero.
La Palabra que vale.
Querido Luis: Con esas cuatro cosas no se consigue, en fin, absolutamente nada . La clave del éxito: Jesús, Jesús, Jesús y Jesús. Como dice San Luis de Montfort, existen mártires del demonio o como digo yo, héroes por un sueldo. Pero eso sin más, no lleva a ningún sitio, querido Luis. Para superar todos los límites te recomiendo este Palabra: Jesús. También se la recomiendo a los supercampeones del mundo para que no olviden lo que comunicó el Señor a Santa Faustina: los resultados positivos no significan nada, sino que lo que vale es el esfuerzo emprendido por El, por amor puro, no por el mundano-heroico que es finito en el tiempo y por tanto despreciable. No sigamos las pamplinas de los medios, que para eso están y hay muchos para contar cuentos de Caperucita en torno a un mundo preñado de insolidaridad sistemática y capitalismo exacerbado. (Perdón, Caperucita).
Poco a bucheo para lo que nos espera en Mayo.
Los franceses son unos mal educados y envidiosos y como desde hace tiempo no tienen ningún deportista que destaque abuchean a los tantos no franceses que son mejores que ellos. De todas formas si al articulista le escandaliza estos abucheos le invito dentro de nuestra querida España a que vea en Mayo la esperpéntica final de la Copa del Rey de fútbol entre el Ath. de Bilbao y el Barsa y se dará cuenta de lo que es un abucheo alunísono por parte de las dos aficiones al himno nacional tal y como sucedió hace tres años. No entiendo como la Federación Española de Fútbol no hace nada por evitar esa antipática final
Muy bien, Pau.
Muy bien el artículo, y muy bien Pau
Problema para los franceses: si ben la perseverancia y el esfuerzo son un ejercicio de la voluntad y, por lo tanto, controlables por uno mismo, el talento no; el talento, se tiene o no se tiene, y los franceses parece que tienen poco. En cuanto a la humildad, creo que esta palabra no existe en el diccionario francés.
Así que se van a tener que seguir contentando con abuchearnos, mientras el resto del mundo nos aplaude
De formación jurídico-económica, profesionalmente hablando Luis Antequera ha trabajado tanto en el mundo de la banca como en el de la enseñanza. Las tres pasiones a las que dedica su tiempo son la literatura, la historia de las religiones y la actualidad socio-política. Ha publicado tres libros, “Jesús en el Corán”, “El cristianismo desvelado” y “Derecho a nacer”. Ha colaborado en diversos programas de radio y televisión. Actualmente es director del programa de radio “Iglesia perseguida”, quincenalmente los sábados a las 15:00 hs., y colaborador del programa “Diálogos con la Ciencia”, los viernes a las 00:00 hs., emitidos ambos en Radio María. En cuerpo y alma ofrece cada día su punto de vista sobre el mundo convulso que vivimos. Luis Antequera, encuerpoyalma@movistar.es, es autor, editor y responsable del Blog En cuerpo y alma, alojado en el espacio web de www.religionenlibertad.com