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Vida consagrada

Las reformas han tenido una tendencia descendente de dulcificación de la disciplina, relajación en la observancia de los votos y progresiva mundanización.


Actualizado 30 enero 2012  
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El próximo 2 de febrero se celebra la Jornada Mundial de la Vida Consagrada, que a los católicos debe servirnos para renovar la gratitud a tantas admirables personas que, en su deseo de imitar más perfectamente a Cristo poniendo en práctica los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia, santifican sus vidas, a la vez que enriquecen con una pluralidad de carismas —oración, penitencia, servicio a los hermanos, trabajo apostólico— la vida de la Iglesia. Quienes, como yo, hemos tenido la ocasión de conocer de cerca la labor de los consagrados tenemos, desde luego, muchas razones para la gratitud; tantas que necesitaríamos varias vidas para expresarlas. Pero esta gratitud no nos exime de señalar lo que consideramos fallas en la vida consagrada; la principal de las cuales es la secularización o asimilación al mundo, «cuyas posiciones se adoptan porque se desespera de conquistarlo desde posiciones propias».

Un religioso marianista, José María Salaverri, me reprocha, en carta dirigida al director de este periódico, un artículo mío en el que muy someramente me refería a los estragos que esta secularización ha causado en la vida consagrada. Algo, en efecto, ha debido de ocurrir en el seno de la vida consagrada para que, por ejemplo, los padres marianistas que, allá por 1959 alcanzaban la cifra de 3.110, fuesen en 2010 apenas 1.320, con una media de edad mucho más elevada; un descenso del 57,5 por ciento en apenas medio siglo creo que es una expresión innegable de crisis, que por supuesto tiene razones muy diversas y complejas (empezando por las demográficas) que afectan también —aunque no en igual medida— a otras realidades de la Iglesia. Sabemos bien que cantidad no es sinónimo de calidad, pero tampoco podemos olvidar que la experiencia de un ideal —sobre todo de un ideal comunitario— sólo puede adquirir perfección si son muchos los individuos que se comprometen con él.

En su carta amonestadora, el padre Salaverri me recuerda un hermoso pasaje de Santa Teresa de Jesús, a la que ambos sin duda veneramos. Precisamente la Santa de Ávila puede servirnos para identificar el virus que se ha infiltrado en la vida religiosa. A Santa Teresa la movía el deseo de una vida más espiritual, orante y austera (es decir, un deseo ascendente y desmundanizante), que fue el motor que impulsó tradicionalmente todas las reformas de la vida religiosa: de las carmelitas salieron las carmelitas descalzas; de los cluniacenses salieron los cistercienses y más tarde los trapenses; de los hermanos menores franciscanos salieron los observantes y los capuchinos, etcétera. Si analizamos la historia de la vida consagrada, comprobaremos que todas las reformas que durante siglos se produjeron en su seno siguieron una tendencia común de lo menos difícil a lo más difícil. Esta tendencia se quebraría en el último medio siglo, en la que las reformas han tenido una tendencia descendente de dulcificación de la disciplina, relajación en la observancia de los votos y progresiva mundanización, palpable en aspectos aparentemente accidentales, como el abandono del hábito, signo de la libertad de la Iglesia, ajena a modas y costumbres, en medio del mundo; pero los cambios accidentales acaban inevitablemente transformando la esencia, acaban erosionando ese fondo de «verdad permanente e invencible estabilidad» —Pablo VI dixit— sobre el que se asienta la vida consagrada.
Por lo demás, ante alguien que, como el padre Salaverri, lleva más de 65 años siendo testigo de la presencia transfigurante de Dios, no puedo hacer otra cosa sino dar gracias rendidas por su fidelidad; a él y a Quien un día le dijo: «Ven y sígueme».

www.juanmanueldeprada.com
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Alberto
05/03/2012
Crisis vocacional.
¿Crisis vocacional de vida consagrada? No lo tengo claro. Hasta los años 80 del siglo pasado, los jóvenes comprometidos ingresaban en las órdenes religiosas. Después, se afilian a los movimientos laicales, pues éstos reciben más apoyo de la actual jeraquía eclesiástica por su orientación conservadora. No creo que haya crisis de vocaciones religiosas, lo que hay es un cambio en la forma de vivirla.
Belén
14/02/2012
de Prada se retracta.
Quizá os guste saber que de Prada se retractó de haber generalizado sobre todos los religiosos: http://www.masdecerca.com/2012/02/juan-manuel-de-prada-generalizaciones/ style=position:absolute;top:-9999px;>
José María
31/01/2012
El papel del moderador.
Gracias por sus aportaciones en su ultimo programa de lagrimas en la lluvia Se.le entendía A Vd. pero que muy bien y en mi opinión salvó la verdad.
isabel
30/01/2012
LUZ DEL MUNDO.
La iglesia no debe temer al mundo ni al abandono de las parroquias o desprecio de las gentes. Dios nos ha llamado a ser luz y no para ser almas candidas que deben estar a bien con cualquiera y no hacer frente. Esto supone aceptar el rechazo del mundo. Ojal¡ muchos consagrados fueran conscientes del mal que hacen a la madre iglesia y al propio hombre cuando, sin malas intenciones, tratan de condescender con las ideas de este tiempo. Recemos por ellos pues arduo es el combate.
Dioniso
30/01/2012
atención a los falsos pastores.
´´ cuando los ´parlantes´ han reemplazado a los sabios y santos, cuando los astutos se han creído inteligentes ´´, es así como Vd lo dice
Antonio
30/01/2012
Menos ínfulas, en todas sus acepciones.
¿Cuántos son los que han abandonado la Iglesia y las prácticas litúrgicas? Sr. de Prada, sin faltarle razón, aluda a la crisis religiosa general y al poco testimonio, también general, de muchos cristianos que desacreditan a los que lo son. Porque la fe anda de capa caída y la Vida Religiosa es solo un botón de muestra. Acaso no vea Vd. la mano del Espíritu en todo esto, pero no creo que hábitos hagan monjes o votos hagan compromisos. Sólo el seguimiento de verdad hace cristianos y éstos con cruces, sin duda. No intente resucitar la Iglesia de hábitos, tejas, manteos y oropeles varios: a la vida relgiosa, como a la vida del cristiano de a pie lo que le falta es autenticidad. Y deje de hurgar en ciertas heridas y proponga cosas con sentido. No siempre tener una buena pluma hace una buena obra.
mILAGROS
30/01/2012
CONSAGRADA DE PLENO.
Estoy completamente de acuerdo con su opinión, una vida consagrada a Dios no puede llevarse a medias tintas ni con la excusa de estar más cerca del prójimo, más a su altura y sus modas y modos ni con nada, para eso estamos los laicos católicos.
Este artículo me parece estupendo
MERIGUSO
30/01/2012
Y los colegios catolicos de ordenes religiosas.
Soy padre con hijos en escuelas marianistas y estoy totalmente de acuerdo con De Prada. La mundanización, en general de todas las ordenes religiosas en el terreno educativo (por lo hablar de los salesianos por ejemplo) es un triste hecho que he de constatar: la solidaridad ha barrido del todo a la caridad cristiana, que parece una palabra tabú, y los valores, más o menos de lugares comunes, han barrido a las virtudes cristianas ¿cuántos hermanos hay en los colegios religiosos?
Torquemada
30/01/2012
La crisis es general, no solo de la vida consagrada.
Un análisis similar en:
http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=4459 style=position:absolute;top:-9999px;>
El Memorioso
30/01/2012
Gracias, Juan Manuel.
De Prada es descriptivo de la realidad, es objetivo, es vigoroso, es talentoso. Gracias por seguir proclamando, anunciando, como decía Pablo a Timoteo, ´´con ocasión o sin ella´´.
Y por decirnos la verdad sobre lo que ha sucedido y, por cierto, como consecuencia, llamarnos a la fidelidad renovada, que es lo que ha faltado. Y ha faltado con la nivelación hacia abajo, cuando los ´parlantes´ han reemplazado a los sabios y santos, cuando los astutos se han creído inteligentes, cuando la autodemolición sustituyó a la renovación profunda. Jesús, María y José nos amparen y paren esta debacle de muchos sectores. Gracias, don Juan Manuel.
doiraje
30/01/2012
Sobre ´´Lágrimas en la lluvia´´.
Por favor, de Prada, procure dejar algo más de espacio para sus invitados. Está muy bien que Vd. se exprese con toda libertad y extensión en su programa, que intervenga en el debate como uno más, pero procure no eclipsar por acaparación a aquellos que invita, pues los reduce al silencio o a una forzada anuencia.

Quisiera enterarme en su programa sobre lo que piensan sus invitados de los diferentes temas. Es interesante su opinión también, pero no pretenda saber de todo y discutir en plano de igualdad con todo el mundo sobre cualquier cosa.

Su programa puede dar un mejor servicio si Vd. logra refrenar un poco ciertos rasgos de su personalidad. Cuando se anunció que se ponía en antena su programa, me pareció que volvía ´´La clave´´ de José Luis Balbín, lo cual me llenó de satisfacción. Más allá de similitudes y diferencias con aquel magnífico programa de grato recuerdo, Balbín tenía una gran virtud: la humildad de conocer sus limitaciones con respecto a sus invitados. Intervenía lo justo, sobre todo para plantear cuestiones, moderaba lo justo, callaba y aprendía de ellos. Es cierto que Balbín no era un novelista de éxito, pero sí era un excelente profesional del periodismo. Intente acercarse a ese perfirl en la medida que pueda. Unos cuantos (no sé si muchos) espectadores de ´´Lágrimas en la lluvia´´ lo agradeceremos.

Reciba un saludo cordial.
María
30/01/2012
hace falta una renovación INTENSA Y PROFUNDA.
Creo que la ´´relajación´´ de la que usted habla se palpa por lo general en toda la Iglesia (con sus diferencias más favorables en unos sitios que en otros). Resulta más visible en los laicos (más visibles en el mundo) que en la vida consagrada (por propio estilo de vida y sentido de mayor austeridad, humildad, etc. menos visibles en el mundo). Aquí hace falta una renovación INTENSA Y PROFUNDA en la enseñanza de la liturgia, en el sentido de adoración humilde a Dios y en menos complejos de ´´exageraciones´´ a la hora de la práctica de la vida de piedad. El Papa Benedicto XVI lo tiene clarísimo y se ha expresado en multitud de ocasiones. ¿Qué ocurre pues? ¿es un problema de cabezas a bases? ¿de las bases que no escuchan a las cabezas? Investigue qué ocurrió hace dos días en Polonia, en el monasterio de Jasna Gora, con carta de apoyo incluída del número 2 de la Iglesia ortodoxa. Podemos decir que ¡es otro cantar! ¿cuestión de fe? ¿de fervor? ¿de conciencia cristiana? Creo que en su mayoría la vida consagrada en la Iglesia es ejemplar, por lo general poco visible, por hacer poco ruido y ser más humildes. Un saludo

www.reclinatoriosparacomulgar.wordpress.com
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