La evidencia que poseen de que el tal niño es el Hijo de Dios no es ni mucho menos científica. Resulta que estos Reyes, que gobiernan el mundo desde el poder político, se someten por la fe a la voluntad de un humilde niño de Belén: el Hijo de Dios. Y es que la ciencia, la economía y la política moderna actúan de manera bien diferente a como actuaron los Reyes Magos: creen absurdamente que pueden dar cuenta, explicar todo cuanto existe, imponiendo su faboloso prejuicio racionalista: lo que no se puede probar, no existe. Lo sobrenatural, no forma parte de su "sabiduría" a la hora de analizar la realidad, a la hora de buscar soluciones. Lo niegan o lo marginan. Los Reyes Magos, por el contrario, creían en que la razón última de su saber y poder quedaba fuera de su alcance, en las mismísimas manos de Dios.
¿Qué consecuencias tiene todo esto para el hombre de hoy? Pues primero, que el hombre actual ha puesto su destino en la ciencia, la economía y la política, que es una manera de decir "en él mismo". Es posible que no sea ésta la perspectiva de todas las ciencias del hombre, pero desde luego opera como ideología dominante en el seno de la sociedad, y se ha instalado en la vida de todo burgués que se precie, que contempla con silenciosa reverencia el veredicto sobre cualquier problema pronunciado desde los labios de un "científico", de un economista, o del político de su partido. Y de ahí precisamente, que el hombre moderno crea que todo es técnicamente solucionable, y que él no tiene nada que enmendar, ni en su comportamiento, ni en su percepción de las cosas.
Por todo ello, ese poder político, ecónomico o científico, todo esos sabiondos que se creen saberlo todo, están en rebeldía contra Dios, son la antítesis de la sabiduría de los Reyes Magos, que encarnaban un poder con voluntad real de someterse al Señor del Universo, y por eso le van a adorar. Los Magos de Oriente, eran plenamente conscientes de que Dios, un Dios que ama y se preocupa por sus criaturas, si quería podía hablarles e intervenir en su mundo. Si hubieran sido cientifistas modernos, hubieran estudiado la revelación sobre lo que iba a ocurrir en Belén, desde los presupuestos de la psiquiatría clínica, sin preguntarse ni por un segundo, si es que Dios no estaba realmente hablándoles. Por supuesto, tampoco se hubieran movido de su casa, arrostrando un viaje de miles de kilómetros, plagado de peligros.
Precisamente, esa voluntad de los Reyes Magos de acercarse a Dios a través de las dificultades del camino, es también un prueba muy palpable de que la "cruz" aparece en nuestra búsqueda de la Sabuduría. Los Reyes Magos para encontrar a la Sabiduría Encarnada tuvieron que salir de su tierra, dónde estaban muy cómodos. Lejos de esto, el ideal burgués del "bienestar", alcanzado a través del consumo, devora indistintamente a ricos y pobres, y en vez de llevarles hacia la Sabiduria, les lleva a no entenderse entre ellos, a la torre de Babel. Por eso no es de extrañar, que Benedicto XVI, la única personalidad internacional de relevancia que habla a la humanidad en términos morales y sobrenaturales, haya apuntado en su discurso por la fiesta de la Epifanía, que la civilización occidental anda en tinieblas. Por eso a este respecto, los Reyes Magos son un buen contramodelo a imitar y, sencillamente, un ejemplo valioso y regenerador de la sociedad.
Hasta aquí les he resumido, retocando también, algúnas unas ideas de un artículo de Eduardo Arroyo.
Relacionado con estas ideas, les comento que ha caido en mis manos un famoso caso judicial americano de los años 80. Es el caso Baby M. Se trata del matrimonio Stern. No tenía hijos, y decide solicitar los servicios de una madre de alquiler, a su vez casada, que por el módico precio de 10.000 dólares consitió en ser inseminada artificialmente por el Sr Stern, con el compromiso de entregarle el hijo en cuanto naciera.
Pero hete aqui que una vez nacida la criatura, la madre de alquiler decide no cumplir con el contrato, no lo quiere entregar a la familia Stern. Como era de esperar, está encantada de haber dado a lúz a una preciosa criatura. A partir de aquí empieza una auténtica batalla legal a muerte por la niña entre la familia Stern y la madre de alquiler que no quiere soltarla. En esta luchas la madre de alquiler decide desaparecer con la criatura y es acusada de rapto.
Estamos ante una criatura recién nacida, fruto de un negocio de 10.000 dolares (Cómo se lo habrán explicado esto a la niña...). El padre natural en realidad ha tenido una hija con una señora que no es su mujer. La madre de alquiler y la mujer del Sr Stern, tienen el derecho a ser llamadas “madre” a la vez, por la criatura que acaba de nacer. El marido de la madre de alquiler se da cuenta también que su mujer ha tenido una niña con un hombre que no es él. ¿ Se imaginan a la mujer del Sr Stern, viendo que esa niña, que es su hija gracias a un contrato, se parece a la madre de alquiler?
Pues en este caso judicial tenemos envuelta a la ciencia, a los jueces y a los políticos, porque gracias a la “sabiduría” de todos ellos estás horrendas situaciones son posibles y legales. Todos ellos son responsables, junto con las partes contratantes, de un tremendo desaguisado social, que va a unir para siempre, en una dolorosa cadena irrompible, a 2 matrimonios y a la criatura que nació.
La situación descrita es una de las tantas torres de Babel que ha creado esta sociedad. El sufrimiento tan tremendo que supuso esta causa, hizo que el juez no supiera que decisión tomar sobre los derechos de unos y otros. Lamentablemente no supo hacer lo que correspondía, recomendar a los legisladores y científicos que se acabara con todas prácticas. Simplemente pidió al legislador que estableciera para estos casos los derechos de unos y otros. Lejos de lamentarse y arrepentirse las autoridades americanas de estos hechos, los han promocionado y extendido por todo el mundo, vendiendolos como un avance de la ciencia y de los derechos del hombre.
Benedicto XVI, hombre iluminado por la Sabiduría, dice bien que está sociedad camina en las tinieblas. Sí, la crisis económica es dura para casi todos, pero esperemos que sirva para hacernos pensar hacia dónde estamos yendo. Esto es, si queremos volver al “bienestar” social que nos esta matando, o si queremos volver a la Sabiduría, y adorarla en Belén como los Reyes Magos hicieron. Seguir alejados de la Sabiduría hará que nos despedacemos con leyes injustas, que sigamos siendo "guiados" por políticos que nos dirigen al margen de sus conciencias y que sigamos teniendo científicos sin escrúpulos.
"Pues al apartarse de la Sabiduría, no sólo sufrieron la desgracia de ignorar el bien, sino que además legaron a la historia un recuerdo de su insensatez" (Sabiduría 10, 8)
Termino recordando una anécdota que viví de bastante cerca: En Bosnia, nada más terminada la guerra civil, un grupo de jóvenes católicos españoles dedicaron su Semana Santa, a reconstruir algunos edificios y casas de la gente de allí. La lección que se trajeron aprendida fue que los bosnios con sus casas destrozadas y sin un duro, les pidieron que empezaran por reconstruir la iglesia del pueblo antes que sus casas.
No tenían prácticamente nada, sus hogares estaban llenas de agujeros por los cañonazos, sin embargo, empezaron la reconstrucción de su país por el sitio adecuado, ni siquiera empezaron por fomentar valores: Como los Reyes Magos, querian tener antes que nada, un templo dónde adorar a la Sabiduría, querían reconstruir su país sobre la Sabiduría Eterna.
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