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11 h. del 20 de julio, en San Marcos de Sevilla

Jorge López Teulón

20 julio 2011

El Beato Antonio Fernández Camacho es el protomártir salesiano y uno de los primeros sacerdotes asesinados en la persecución religiosa española.
Natural Lucena (Córdoba), era hijo único de una familia modesta y cristiana. Huérfano de padre, Antonio marchó con su madre a Sevilla y en 1901, protegido por el celoso sacerdote don Sabas Pérez, ingresó como estudiante en las Escuelas Salesianas de la Santísima Trinidad. Cautivado por el espíritu de San Juan Bosco, hace allí mismo el aspirantado, el noviciado y la profesión religiosa el 15 de septiembre de 1909, y los estudios de Filosofía.
Tras dos años en Córdoba y Écija, entregado a la docencia, retorna a Sevilla-Santísima Trinidad. Siempre en Sevilla estudia Teología y, ordenado sacerdote por el cardenal Almaraz el 23 de septiembre de 1917, celebra su primera misa rezada en el convento de Santa María la Real, en el que su madre había profesado como religiosa dominica, tras la muerte de su propia madre, de la que no había querido separarse. Este hecho representa el lazo que ligó a don Antonio definitivamente a la casa de la Santísima Trinidad, a excepción del sexenio pasado entre Utrera, Ronda y Alcalá de Guadaíra, alternando los cargos de catequista y consejero escolástico con la entrega a la docencia, de tal modo que entusiasmó “en el estudio aun a los menos dotados”.
Don Antonio se distinguió siempre por su candor de niño y por su admirable don de gentes. Como salesiano destacó por la entrega total a la enseñanza y a la asistencia; competente en el ministerio pastoral, animaba la Compañía de San Luis [Gonzaga], organizaba juegos, funciones de teatro, junto con un ardiente celo por atender a las necesidades del prójimo. Como sacerdote era competente en todos los ministerios, especialmente el de la predicación, si bien sentía un invencible temor a predicar desde el púlpito, pese a lo bellas que resultaban sus intervenciones oratorias, tanto religiosas como profanas. En sus cartas de dirección espiritual y en sus consejos inculcaba siempre gran amor a Jesús Sacramentado y profunda devoción a María Auxiliadora.
El martirio
Precisamente la tarde del 19 de julio de 1936 -día siguiente al del estallido de la guerra civil-, tras extinguir el fuego que “unos osados habían provocado en el taller de carpintería” de la Escuela de Artes y Oficios de la Trinidad, y ante el constante tiroteo, algunos salesianos “salieron y se hospedaron en casa de amigos y conocidos.” Uno de ellos fue don Antonio, acompañado del estudiante interno Arsenio Ortiz Moreno, cuya declaración (del30 de noviembre de 1954) será la más cualificada y determinante en el Proceso:
“A primera hora de la tarde del domingo, 19 de julio, salí del Colegio para acompañar a don Antonio que vestía de paisano… Dada la poca seguridad que ofrecía, en especial durante la noche, el barrio de la Trinidad, don Antonio pernoctó en la pensión de la calle Corral del Rey nº 12, propiedad de unos parientes de los hermanos Menacho, antiguos alumnos suyos [y testigos también en el Proceso]. A la mañana siguiente, lunes 20 de julio, celebró a las ocho la misa -que yo le ayudé- en la capilla del “Protectorado del Niño Jesús de Praga”. Tomado el desayuno, lo acompañé a la calle Feria, a hacer una breve visita a los parientes de su antiguo alumno Rodríguez Villar. Desde allí fue a ver a su anciana madre, que residía temporalmente en la casa de Hijas de María Auxiliadora, de calle Castellar nº 44.

Terminada la visita (serían las once la mañana), nos encaminamos hacia la [vecina] plaza de San Marcos, para volver al colegio de la Trinidad… Al desembocar en la plaza, frente a la iglesia -[que habiendo sido incendiada, aún llameaba el rescoldo avivado]-, nos sorprendió una barricada, custodiada por milicianos rojos. Don Antonio intentó volverse, pero un miliciano armado de mosquetón, le obligó a proseguir adelante, pidiéndole la documentación: “La he dejado en casa”, haciendo ver la cartera, vacía. “¿No sabes que en estos tiempos no se puede andar indocumentado?”, le replicó un miliciano de alta estatura, mientras lo cacheaba… De uno de los bolsillos le sacó un reloj, de cuya cadena pendía un crucifijo… “Entonces, ¿tú crees en esto?”
“Don Antonio permaneció con la cabeza baja, sin proferir palabra. El miliciano alto… exclamó: “¡Si éste es un cura que veo pasar por aquí con frecuencia!”… Y sin más un miliciano corpulento, que empuñaba una pistola… a un metro de distancia… disparó tres o cuatro veces contra el acusado, hiriéndole en el costado derecho. Don Antonio… cayó a tierra, solicitando ayuda… Aturdido, no pude oír sus precisas palabras. Aproveché la confusión… y me escabullí con disimulo… Corrí al colegio de la Trinidad para referir al Sr. Director y Superiores lo sucedido…”
Otro testigo, que vio todo “desde la ventana de su casa”, recogió las palabras de Don Antonio: “-Por favor, llevadme a la Casa de Urgencias porque me muero”. “Pensaron hacerlo, pero uno se opuso por temor a ser descubiertos y optaron por arrastrarlo entre varios hacia la calle San Luis”. Y “entre el nº 7 y 9 -declara una tercera testigo-, lo hicieron sentar bajo mis ventanas con el cuerpo encorvado. Al abrirle el cuello de la camisa y ver el crucifijo y el escapulario, uno de los milicianos dijo al otro: “¿No te das cuenta que es un fascista?”. Y a bocajarro, le dispararon. Murió desangrado.”
Sus restos mortales no se encontraron. Ha quedado la convicción, avalada por algunas confidencias en el Proceso, “que fue arrojado a los rescoldos, aún candentes, de la incendiada iglesia de San Marcos o de Santa Marina… Su alma esclarecida volaba al cielo a recibir la corona de los mártires.” Se cumplía así su deseo manifestado en una íntima conversación: “Cuando muera, celebrad abundantes sufragios por mi alma, pero no preocuparos de dónde irán a parar mis restos mortales”.
Fue beatificado el 28 de octubre de 2007. Su nombre iba unido a la Causa del Beato Enrique Saiz Aparicio y 62 compañeros mártires.
 
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Comentarios

Jorge López
20/07/2011
Calló, pero no renegó.
Al narrar el momento de la detención-encarcelamiento-martirio siempre hablamos del miedo absolutamente lógico que puede paralizar a cualquiera. Está claro que no renegó de la fe.

Además el parámetro siempre es el mismo: ´´No sé lo que quieres decir´´ (San Pedro). ´´Yo no conozco a ese hombre (Nuestro Señor)´´ (Mateo 26, 72). Un sacerdote salesiano de Sevilla en ese momento no proferio las palabras de negación de San Pedro.
Hermenegildo
20/07/2011
Llamativo.
Resulta llamativo que, cuando el miliciano preguntó a D. Antonio si creía en el crucifijo, el religioso no contestara.
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Jorge López Teulón
Jorge López Teulón (Madrid 1970). Tras cursar los estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor de San Ildefonso, recibe la ordenación sacerdotal, el 25 de junio 1995. Sus años de ministerio sacerdotal los ha desarrollado en la ciudad de Talavera de la Reina (Toledo). Delegado de Medios de Comunicación Social en la Vicaría de Talavera (1996-2005). Se le encargó durante un quinquenio (1998-2002) la retransmisión para el territorio nacional de la Misa dominical retransmitida por la Cadena COPE. Desde 1996 es el Capellán del Colegio Compañía de María de la Orden de Hijas de María Nuestra Señora en Talavera.

En el año 2002 fue nombrado Postulador de una Causa de más de 900 mártires de la persecución religiosa de 1936 a 1939, para la Provincia eclesiástica de Toledo y la diócesis de Ávila.

Ha creado la página www.persecucionreligiosa.es , primera página en lengua española dedicada exclusivamente a este tema.

También ha creado la página www.cardenaldonmarcelo.es

Jorge López Teulón, jorgelteulon@gmail.com, es autor, editor y responsable del Blog Victor in vínculis, alojado en el espacio web de www.religionenlibertad.com
ARCHIVO
JULIO 2011

Mediodía del 31 de julio, cerca de Los cobertizos de Toledo

20 horas del 30 de julio, Paseo del Tránsito de Toledo

18 h del 30 de julio, a 1,5 km a las afueras de Calafell

2 de la madrugada del 29 de julio, a dos km de Cervera

Primeras horas del 28 de julio, en las Emes de Belinchón

En una cuneta yace el cuerpo del primer obispo asesinado

26 de julio, en Villanueva del Arzobispo y Motril

Tarde del 25 de julio, Templo del Tibidabo (Barcelona)

Amanecer del 25 de julio, estación de tren de Urda

16 horas del 24 de julio, por las calles de Guadalajara

La noche del 23 de julio, en Barcelona

9h del 23 de julio, Paseo del Tránsito de Toledo

21h del 22 de julio, refugiados en la calle Sta. Isabel de Toledo

Tarde del 22 del julio, por las calles de Toledo

19,30 h del 21 del julio, Ayuntamiento de Morón de la Frontera

15,30 h del 21 del julio, Mora de Toledo

15,30 h del 20 de julio, carretera de Barajas (Madrid)

11 h. del 20 de julio, en San Marcos de Sevilla

La gran persecución. España 1931-1939

San Pedro Poveda, sacerdote y mártir (y 3)

San Pedro Poveda, sacerdote y mártir (2)

San Pedro Poveda, sacerdote y mártir (1)

Tres jesuitas mártires en Toledo

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