Seré cansino e insoportable, resultaré poco original y repetitivo, pero el asunto es que cada vez me gusta más hacerle un hueco a Dios en mi vida: que mi vida se vaya nutriendo de Su gracia. Lo necesito, me urge enamorarme más y más de Cristo. No tengo madera mística, no pretendo presumir de nada. Sólo digo, o escribo, que ya no puedo vivir sin Él. Como yo hay muy pocos chapuceros, como yo hay pocos hombres tan evanescentes. Me refiero que mi alma da una talla tirando a escasa. Escasa de amor, de fijeza, de verdadera entrega. Soy un cristiano rudimentario, un católico que se va dejando la vida de piedad a medias. Pero pese a todo, no hago más que buscar un poco de silencio para escuchar a mi Dios, a mi Cristo. Me estorba el ruido, huyo de tantas conversaciones y alborotos. Sólo quiero estar con Él, dejarme llevar por Su Amor infinito. Pues claro que habla, pues claro que me habla. De asuntos muy concretos de mi vida y de Su Vida. Y lo que más me pasma es lo que me quiere. ¡A mí! Dice que me espera, que para Él soy muy importante. ¿Yo importante? “Si supieras hijo mío la importancia de una sola alma”. “Yo entregué mi Vida por ella, por ti, y espero con ansia tu ternura, tus palabras de amor, la mirada de tu corazón”. “Una sola mirada tuya logra que te entregue Mi misericordia, que Mi Amor vele por ti en cada momento”. Dios mío. Cada día que pasa me siento más indigno y a la vez más embobado de ese Amor. Busco sus imágenes, los sagrarios. Necesito besar esas representaciones de Cristo, de mi Jesús. De niño no llegaba al Crucificado, y me tenían que alzar durante unos segundos. Y ya entonces me sabía a poco. Ahora voy, llego, y Le acaricio, y Le digo, y Le beso largo y tendido. No me iría de allí. Noto que me emociona el verle escarnecido. Noto que está en mí, que mi alma Le necesita, Le quiere, se vuelve loca. Quien busca a Dios acaba encontrándole, porque es el mismo Dios el que sale al paso y al abrazo. Y ya no puedes vivir sin Él, no puedes dar ni un paso más sin Él. Pese a una vida pecadora y antojadiza. Jesús mío, sé que no soy dueño de mi existencia, que te pertenezco por entero, que lo único serio es amarte. Amarte. Más. Con más intimidad y sosiego. Amarte también en la agitación de la calle. Te veo en la Hostia expuesta sobre el altar. Te veo en los versos de los poetas o hecho música. Te veo en la luz de atardecida. Te veo en los pobres y en los niños. Te veo cada vez en más sitios y en más situaciones. Y miro Tu Amor, que se ofrece a todos. Y miro tu dolor cuando Te sientes rechazado, cuando yo Te rechazo, cuanto Te vuelvo la espalda. Jesús mío, en Ti confío. En Ti, en Ti, en Ti. Sólo en Ti. Otórgame el favor de Tu misericordia, ayúdame a comportarme como hijo de Dios en cada instante, en cada disyuntiva.
¿Te ha gustado este artículo? Coméntaselo a tus amigos y conocidos:
Sin ti no soy nada.
Sin Ti no soy nada, Una gota de lluvia mojando mi cara Mi mundo es pequeño y mi corazón pedacitos de hielo
Solía pensar que el amor no es real, Una ilusión que siempre se acaba Y ahora sin Ti no soy nada Sin Ti niña mala, Sin Ti niña triste Que abraza su almohada Tirada en la cama, Mirando la tele y no viendo nada Amar por amar y romper a llorar En lo más cierto y profundo del alma,
Sin Ti no soy nada
Los días que pasan, Las luces del alba, Mi alma, mi cuerpo, mi voz, no sirven de nada Porque yo sin Ti no soy nada Sin Ti no soy nada Sin Ti no soy nada
Me siento tan rara, Las noches de juerga se vuelven amargas Me río sin ganas con una sonrisa pintada en la cara Soy sólo un actor que olvidó su guión, Al fin y al cabo son sólo palabras que no dicen nada Los días que pasan, Las luces del alba, Mi alma, mi cuerpo, mi voz, no sirven de nada Qué no daría yo por tener Tu mirada, Por ser como siempre los dos Mientras todo cambia Porque yo sin Ti no soy nada
No puedo vivir sin ti, no hay manera (Los Ronaldos).
Llevas años enredado en mis manos, en mi pelo, en mi cabeza, y no puedo más, no puedo más. Deberías estar cansado de mis manos, de mi pelo, de mis flaquezas, pero quieres más, Tú quieres más.
No puedo vivir sin Ti, no hay manera, no puedo estar sin Ti, no hay manera.
Me dijiste que vendrías, pero llevas en mi casa toda la vida. Sé que no te irás, Tú no te irás. Has colgado tu bandera, traspasado la frontera, eres el Rey, siempre reinarás, siempre reinarás.
No puedo vivir sin Ti, no hay manera, no puedo estar sin Ti, no hay manera.
Y ahora estoy aquí esperando a que vengan a buscarme, Tú no te muevas, no me encontrarán, no me encontrarán. Yo me quedo para siempre con mi Rey y su bandera, ya no hay fronteras, me dejaré llevar a ningún lugar.
No puedo vivir sin Ti, no hay manera, no puedo estar sin Ti, no hay manera.
No puedo vivir sin Ti, no hay manera, no puedo estar sin Ti, no hay manera.
No vivir nada sin Él.
Comparto contigo el deseo de dedicar más tiempo a Él. Todo el tiempo. No vivir nada sin Él. Desde lo más cotidiano hasta lo más sublime. Desde lo más humano como compartir la vida con los demás hasta lo más divino cuando recibo la Sagrada Comunión. Yo también necesito decirlo a los demás y decírLe que ´´no puedo vivir sin Tí´´
El escritor y poeta Guillermo Urbizu llega a ReL con una apuesta contundente «O santo, o nada», título de su blog. Laico comprometido, Urbizu estudió Letras en la Universidad de Zaragoza y es miembro supernumerario de la prelatura del Opus Dei. Trabaja en el Colegio Mayor Universitario Miraflores de Zaragoza. Entre sus obras literarias destacan «Almateria», «Ser algo más» y «Entre dos infinitos», así como «Vía crucis para niños (y no tan niños)». Guillermo Urbizu, es autor, editor y responsable del Blog O santo o nada, alojado en el espacio web de www.religionenlibertad.com