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Actualizado 5 diciembre 2010
La falta de credibilidad de la Iglesia

Ayer tuve una conversación de lo más interesante con unos amigos casados por lo civil que no son cristianos, en la que me vi en la tesitura de defender la moral cristiana matrimonial.

No hace falta llevar años en la Iglesia para haber experimentado una situación en la que empiezas hablando de Dios con la gente, y acabas discutiendo sobre relaciones prematrimoniales, contracepción y las mil maldades de la Iglesia.

Yo suelo evitar estas discusiones, porque sé que no llevan a ningún lado y que no hay nada que ganar en ellas, pues como dice el aforismo, contra principia negantem, non est disputandum.

Los dogmas de esta sociedad en la que vivimos bien se encargan de eliminar toda posibilidad de una reflexión seria acerca de la propuesta cristiana, pues generan en las personas una sorprendente incapacidad de ver más allá del uso del preservativo.

En una sociedad en la que más del 50% de matrimonios se rompen y donde la familia está siendo destruida, generando dolor, soledad e incomprensión entre millones de seres humanos, la gente tiene la inocencia de pensar que la propuesta que les hace el mundo no es sospechosa de producir infelicidad.

Y lo duro de todo esto no es lo que la gente haga en la intimidad de su alcoba, sino las consecuencias que tiene toda una concepción de la sexualidad y de la libertad de la persona, que nos lleva a estar instalados en lo que Juan Pablo II definió una cultura de la muerte, que a todas luces está dando un fruto nefasto para las personas y la sociedad actuales.

El caso es que, a duras penas, la conversación con mis amigos se recondujo hasta un clímax en el que pude hablar con ellos de la grandeza de la propuesta cristiana para el matrimonio, en la unidad de cuerpo y alma que supone vivir la interdonación y la fecundidad dentro de una paternidad responsable.

En el fondo sabían de lo que les hablaba, pues ahora que son padres, no cambiarían lo que tienen por una vida de solteros y eternos adolescentes como la que la sociedad nos impone vivir hoy en día.

Entonces me di cuenta de que el argumento definitivo para la gente de hoy nunca será el que den los libros de moral, ni los estudios sobre el matrimonio cristiano, ni un Magisterio demonizado por la cultura actual.

 El único argumento posible, cuando la razón está cerrada y el corazón está embotado, es el del testimonio; el de la fascinación que experimentaban los antiguos al decir con admiración de los cristianos: “¡mirad cómo se aman!.

Y de eso nos pusimos a hablar, del ideal del amor cristiano, inasequible al desaliento, fiel a sus promesas, responsable en la paternidad, y comprometido hasta el final.

Pero ahí no acabó la cosa.

Después de estar más o menos de acuerdo en que el ideal cristiano podía ser hermoso y aportar algo a la sociedad, el argumento que me dejó clavado fue el siguiente:

Si eso es lo que propone la Iglesia, ¿por qué no lo viven los cristianos?; ¿por qué se casa a cualquiera que lo pida?”

Y la verdad es que tenían toda la razón del mundo.

 Creo que hemos rebajado el sacramento del matrimonio, como lo hemos hecho con muchos otros, al administrárselo a cualquiera que lo pida, sin importarnos más que la formalidad, el quedar bien o la estadística.

Sé que no es una cuestión fácil, y que se intenta paliar con los cursillos prematrimoniales, pero en ella nos estamos jugando la credibilidad de la Iglesia.

La Iglesia no se puede contentar con tener un 80% de personas que se declaran católicas en España y sólo tienen intención de acudir a la iglesia, en el mejor de los casos, para bautizarse, casarse o enterrarse.

La pastoral de padres de bautizandos y de novios en preparación para el matrimonio, no puede pasar por alto el hecho de que la gente, por lo general, ni está convertida, ni quiere vivir de una manera distinta a la del mundo.

No podemos conformarnos con sacramentalizar a la gente, permitiendo un mal uso del sacramento, por motivos sociales, culturales o estéticos.

Tampoco es una razón suficiente que la gente esté bautizada y lo pida; el sacramento requiere de una predisposición de fe en la persona. Y si no, que se lo digan a los catecúmenos de la Iglesia primitiva, que pasaban años hasta acceder a la plenitud de la práctica sacramental.

Me lo decía hace poco un sacerdote hablando de su diócesis, donde estaban pensando en aprender a decir “no” a la gente, para darles la oportunidad de hacer un camino en la fe, en vez darles un sacramento sabiendo que no van a volver a pisar la iglesia en veinte años.

En el fondo, como decía mi amiga, no estamos siendo fieles al modelo que pretendemos encarnar, y eso nos está causando una grave pérdida de credibilidad.

Hay gente en la Iglesia que ha querido recuperar esa credibilidad conformándose a la mentalidad del mundo, rebajando el ideal, abriendo la manga en todas esas cuestiones tan incómodas de discutir y de “vender” a la gente de hoy.

Para mí ese nunca será el camino, y si no, basta mirar lo que hay afuera, lo que es esta sociedad, para darse cuenta de que ahí no hay ningún modelo a seguir.

El camino pasa por un replanteamiento de quiénes somos, para poder redescubrir la grandeza de la fe de la que somos depositarios.

El mundo, que tanto nos critica, en el fondo es lo que nos está exigiendo: ser genuinos y consecuentes, sin rebajar lo que somos, por más que no esté de moda.

No son cuestiones fáciles, y nos jugamos mucho en ellas…ojalá que hoy en día tuviéramos la coherencia que tenían los primeros cristianos, para que así el mundo creyera, y de nosotros se pudiera decir siempre esto:

  Todos los creyentes eran de un solo sentir y pensar. Nadie consideraba suya ninguna de sus posesiones, sino que las compartían. Los apóstoles, a su vez, con gran poder seguían dando testimonio de la resurrección del Señor Jesús.

La gracia de Dios se derramaba abundantemente sobre todos ellos, pues no había ningún necesitado en la comunidad. Quienes poseían casas o terrenos los vendían, llevaban el dinero de las ventas y lo entregaban a los apóstoles para que se distribuyera a cada uno según su necesidad.
”  (
Hechos, 4, 32-35)

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Tomazewsky
07/12/2010
Enhorabuena.
Felicidades Tote: totalmente de acuerdo contigo en todas y cada una de las frases que has escrito.
enric
07/12/2010
El significado profundo, es lo importante..

Esta es la verdadera Segunda Venida de Cristo, la que se produce en este Eterno Presente. El hecho de esperar a un futuro, si no existe la voluntad, desde la completa libertad de este cambio en nuestro interior, aunque cambie mucho el exterior, no significará prácticamente nada como así ocurrió para muchas personas en la Primera Venida.

Al ser creados a imagen y semejanza de Dios, tenemos libertad al igual que Él y es desde esa libertad que tenemos que dirigir nuestra voluntad hacia nuestro ser o ego, o hacia nuestro SER o ALMA. Cada día es como una lucha en la cual debemos ser conscientes, desde la introspección, que nos encontramos en el punto que hemos querido estar consecuentemente con nuestro esfuerzo y voluntad, por ello siempre en cada segundo de nuestra vida debemos sentir la Presencia de Dios. Así avanzaremos con paso firme y seguros en la buena dirección en el Camino hacia Dios.

La transformación de nuestro interior, el ejemplo en el arte de vivir una vida equilibrada, en la cual siempre este presente Dios y que Él sea siempre el motor de todo; y la sonrisa y la mirada sincera, en la cual se refleje que estamos llenos de Dios será la manera de que vamos en la buena dirección y ello representará un verdadero magnetismo lleno de credibilidad y evidencia.

Ánimo y un afectuoso abrazo.
enric
07/12/2010
El significado profundo, es lo importante..

Al igual que con el matrimonio, como bien se comenta, también ocurre con el bautismo, incluso puede ocurrir, lo mismo, con la confirmación.

El verdadero bautismo es el del Espíritu como así lo expresaba San Juan el Bautista. La confirmación puede ser ese momento de inflexión en el cual consagramos nuestra vida (desde el lugar en que nos haya llevado Dios) hacia la santidad. Pero a veces se puede convertir en una cierta voluntad rodeada por las circunstancias como por ejemplo: que toda la clase lo hace etc. y no en un verdadero propósito firme y solido. Si es así, el verdadero bautismo ocurre cuando en profunda comunión con Dios Le expresamos con sencillez y humildad, pero con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma y todas nuestras fuerzas que vamos a dedicar nuestra vida a buscar y amar de verdad a Dios.

Lo debemos hacer, cumpliendo en nuestro trabajo. Amando y dando ejemplo con nuestra actitud en nuestra familia, nuestro entorno social y en el mundo en general, pero sobre todo dedicándoLe a Dios, todos los días y sin excepción, un tiempo único y exclusivo en el cual pongamos todo nuestro Ser en Él, para estar en comunión con Él, para sintonizar nuestra voluntad y nuestra conciencia con la de Él. Para sentir desde la Paz, el Amor la Bienaventuranza , la Dicha y la Alegría interior que vamos bien, que estamos con Él y en Él.

(sigue)
José Antonio
06/12/2010
Lo que veo.
Hay que levantar el listón, aunque se pierda lo ya perdido.
Miserere mei Domine
06/12/2010
Coherencia.
No creo que podamos hacer más que aceptar que lo que Cristo nos pide es ser auténticos. Seamos diez mil millones o 4 gatos. Ser auténticos implica cierto sesgo antipático. Mirando a Cristo vemos que a El no le importó lo más mínimo ser antipático.

Pedirnos coherencia es imprescindible para que sepamos realmente quienes somos y hacia donde vamos.

Ahora, esta coherencia debe ser humilde y muy misericordiosa. Nunca altiva, soberbia y elitista.

La combinación no es nada fácil y comprendo que tenga que reflexionar mucho antes de empezar a tomar medidas. Dios nos ayude.

Saludos :)
Silveri Garrell
06/12/2010
Eucaristía con exigencias..
Esta vez aciertas de lleno la diana del problema principal, te felicito. Esto es lo que vengo diciendo contínuamente yo mismo en los foros y ni siquiera me ha hecho falta llegar al tema Matrimonio, me ha bastado llegar al tema Comunión. Como bien dices los catecúmenos antiguos se preparaban durante años antes de recibir ciertos sacramentos, lo cual exigía un registro de participantes en los respectivos sacramentos por sentido común como vigilancia, ya que muchos sin estar autorizados se ´´colarían´´. Actualmente La Eucaristia (Màximo Sacramento) se reparte sin mirar a quien, podríamos decir que se entrega a muy bajo precio sin exigir a ninguna persona ser un miembro integrado y conocido en la comunidad o parroquia rspectiva. En cuanto a las misas multitudinarias en catedrales y encuentros con el Papa puede exigirse inscripción previa para comulgar y aceptar designación de ministro extraordinario para entregar la comunión que conozca a cada cual. Ya vale que los obispos y el Papa se lo hagan mirar.
Antonio Torres
06/12/2010
UNA RELIGIÓN DEL POR SI ACASO.
Qué razón tienes Tote en todo lo que dices; vivimos los cristianos una religión de por si acaso, en la que el Amor no es amado y, no menos grave, hemos perdido la sabiduría que proviene del Santo Temor de Dios. Así nos va.
lsd
05/12/2010
Una frase genial.
En una sociedad en la que más del 50 de matrimonios se rompen y donde la familia está siendo destruida, generando dolor, soledad e incomprensión entre millones de seres humanos, la gente tiene la inocencia de pensar que la propuesta que les hace el mundo no es sospechosa de producir infelicidad.
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Jose Alberto Barrera Marchessi
José Alberto Barrera es un abogado de profesión, DEA en Ciencias Políticas y padre de familia dedicado en exclusiva como laico liberado a la evangelización como Coordinador Nacional de los Cursos Alpha en España. Ha colaborado con Radio Maria creando y dirigiendo “Hay Mucha Gente Buena”, y “Curso ven”. Desde su conversión a los 17 años peregrinando a Javier, ha formado parte de Congregaciones Marianas, la parroquia Santa Maria de Caná y la Renovación Carismática. Como experto práctico en Nueva Evangelización y Ecumenismo interviene con asiduidad en foros, conferencias y eventos eclesiales nacionales e internacionales. Es capaz de hablar en cinco idiomas con Dios y nos ofrece sus reflexiones sobre una «Iglesia provocativa».

Jose Alberto Barrera Marchessi , blogToteRel@hotmail.com, es autor, editor y responsable del Blog Una iglesia provocativa, alojado en el espacio web de www.religionenlibertad.com
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