Hace unos días, apenas me enteré del atentado contra la catedral católica de Bagdad, escribí un comentario sobre lo sucedido, preguntándome si había que responsabilizar a Al-Quaeda o al Islam. Una de las claves que me llevaban a plantearme ese interrogante era la escasa reacción de condena que el terrible atentado había tenido en el mundo islámico.
Poco después supe que eso no era así y que, en cambio, eran muchas las organizaciones, algunas de ellas consideradas fundamentalistas, las que habían condenado radicalmente lo sucedido. Era un deber de justicia suprimir ese artículo y replantearme lo que en él afirmaba, así como pedir perdón a los que hubiera ofendido. Me alegra muchísimo que el conjunto el Islam considere erróneo el camino de la violencia y sólo deseo que eso se aplique nosólo en determinadas élites dirigentes, sino también entre las bases. Así se evitarán persecuciones como las que sufren los cristianos en Paquistán o las recientes agresiones que han tenido lugar en Malawi. Se evitará también el éxido de cristianos de Oriente Medio, el cual es, según un líder islámico, una desgracia para la zona, incluidos los musulmanes. Recemos por la paz, como han hecho los padres sinodales, y pidamos a los musulmanes reciprocidad y respeto, el mismo que ofrecemos en países de tradición cristiana y que necesitamos ver aplicado en países de tradición islámica.
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¿Y ahora qué? ¿Solo repulsa?.
De sabios es rectificar y no hay mejor prédica que el ejemplo, gracias D. Santiago. Dicho esto, ahora le toca al Islam mover ficha. Están bien, muy bien, todas esas manifestaciones de repulsa ante la barbarie de Al Qaeda, lo cual no quita para que acto seguido inicien una buena búsqueda, captura, y condena de los responsables. Todos estos líderes musulmanes, todos sus gobernantes y responsables saben muy bien dónde están y dónde se esconden los terroristas. ¿A qué esperan para detenerlos, juzgarlos y encarcelarlos? Se predica con el ejemplo, no solo de palabra.
Santiago Martín, sacerdote y escritor español, nació el 24 de febrero de 1954, en Vallecas, un barrio valiente y luchador por naturaleza, donde se forjaron muchos sacerdotes en la defensa de los derechos humanos y la democracia. Hijo de una familia de clase media, estudió Biología, Teología Moral y Periodismo en Madrid. Su popularidad llegó con un programa en Televisión Española, “Testimonio”. Desde entonces, no ha dejado de publicar sus opiniones en medios de comunicación. Conocido internacionalmente por sus libros de espiritualidad, tales como: "El Evangelio secreto de la Virgen María" y "El camino de la felicidad". Escribe en el diario La Razón y con la cadena de televisión EWTN. Consultor del Pontificio Consejo para la Familia. Fundador de los Franciscanos de María, una familia espiritual católica aprobada por la Santa Sede en 2007 y presente en 28 países; esta familia espiritual ofrece las “escuelas de agradecimiento”, donde se profundiza la espiritualidad de la gratitud y tienen como carisma vivir y enseñar a vivir el agradecimiento, teniendo como modelo a la Virgen María. Ese mismo año, el 27 de junio, el cardenal de Madrid, Don Antonio María Rouco, aprobó la Asociación Sacerdotal Franciscanos de María, que agrupa a los sacerdotes que quieren vivir esta espiritualidad y que están ya presentes en 11 naciones. Para saber más en la web: www.frmaria.org Santiago Martín, consultas@frmaria.org, es autor, editor y responsable del Blog Palabaras para vivir, alojado en el espacio web de www.religionenlibertad.com