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Aguerrida defensa de Santiago Martín por el misionero Christopher Hartley en una carta abierta

ReL

30 agosto 2017

Aguerrida defensa de Santiago Martín por el misionero Christopher Hartley en una carta abierta
El padre Christopher Hartley ha sido misionero en Santo Domingo y ahora lo es en Etiopía.
El sacerdote Christopher Hartley Sartorius, actualmente misionero en Etiopía, ha enviado una carta abierta al padre Santiago Martín que se está difundiendo activamente por las redes sociales.

En ella le muestra su solidaridad tras los ataques recibidos a raíz de sus palabras en los avisos de la misa del 20 de agosto, cuando criticó que, por razones ideológicas, ayuntamientos gobernados por "comunistas" (el padre Martín señaló a las marcas locales de Podemos por la identidad que otros esconden) se negasen a aplicar las medidas de protección contra el terrorismo islámico que había pedido el Ministerio del Interior. En particular, Ada Colau (Barcelona) y Manuela Carmena (Madrid).



En las últimas fechas han mostrado su apoyo al padre Martín, entre otros, Juan Manuel de Prada, Alfonso Ussía y Ramón Pérez-Maura.

Por su parte, el padre Christopher le muestra su total apoyo ("Me siento orgulloso de ti") y lamenta el silencio -en cuanto él conoce- de sus compañeros en el presbiterado madrileño: "Ni un solo hermano de tu presbiterio diocesano ha tenido el valor de dar público testimonio de su solidaridad contigo". Y lamenta que la nota del arzobispado le haya "corregido y humillado" en público, en beneficio "de dos alcaldesas impresentables, que continuamente ensucian con sus palabras y decisiones institucionales, todo lo que es sagrado, verdadero y justo para nosotros los católicos".

Reproducimos a continuación la carta en su integridad (las negritas son de ReL):

Carta abierta al padre Santiago Martín del padre Christopher Hartley Sartorius, sacerdote diocesano de Toledo, misionero en Etiopía. 29 de agosto de 2017. Fiesta del martirio de San Juan Bautista.

Querido Santiago:

Todos hemos vivido horrorizados el atentado terrorista que tuvo lugar en días pasados por las calles de Barcelona. El hecho de que estos atentados se repitan cada vez con mayor frecuencia, no puede, de ninguna manera, volver nuestro corazón y nuestra conciencia, insensibles a la maldad diabólica que anida en tantos hombres y mujeres que profesan el islam.

No te escribo esta carta para expresarte mi opinión, de por qué creo que se dan estos fenómenos, aunque ya comprenderás que, después de vivir más de diez años inmerso en una sociedad musulmana radical y a pocos kilómetros de la frontera con Somalia, me sobran argumentos y credibilidad que compartir.

Te escribo para decirte que me siento orgulloso de ti, orgulloso de ver a un hermano sacerdote, vivir lo que el día de su ordenación sacerdotal prometió –delante de Dios y de los hombres– con tanta fidelidad y heroísmo. Me siento profundamente honrado de tenerte por amigo y de recibir de ti –aun en la enorme distancia geográfica que nos separa– continuos testimonios tuyos: buen pastor de tu parroquia, celoso administrador de los sacramentos, profeta de verbo encendido y palabra esclarecida.

Te escribo también con verdadera tristeza, al constatar, al paso de los días, que ni un solo hermano de tu presbiterio diocesano ha tenido el valor de dar público testimonio de su solidaridad contigo. Al menos en las pocas páginas digitales que tengo oportunidad de consultar, no veo que nadie, ni un solo sacerdote de Madrid, con su nombre y apellidos y por escrito, haya tenido el valor de salir en tu defensa.

Es posible que algunos se hayan comunicado contigo de manera privada: un email, una llamada... eso no sirve para nada, porque tú, como gran profesional del periodismo que eres, sabes muy bien que lo que no se sabe es como si no hubiese ocurrido.

Leo con verdadera vergüenza estas palabras en Infovaticana: "... Varios sacerdotes del clero de la capital española han contactado con InfoVaticana para lamentar que el arzobispo no se comporte con esa diligencia con otros asuntos bastante más urgentes, como graves desórdenes doctrinales, litúrgicos y morales que tienen lugar en la archidiócesis de la capital y en los que el purpurado mira para otro lado..."

¿De qué sirve que se comuniquen de manera privada a lo Nicodemo, viniendo de noche, si no son capaces de alzar la voz como una trompeta en defensa del amigo, del hermano?

Con no menos vergüenza leo la nota que publica tu arzobispado, una nota, que quien la haya escrito, como anónimo sin firma, no se ha enterado de la película. Lo que dijiste en los avisos de la Santa Misa está clarísimo y la nota no contesta a nada de lo que dijiste, lo que hace es distanciar al arzobispo de las palabras de su sacerdote y salir en defensa de dos alcaldesas impresentables, que continuamente ensucian con sus palabras y decisiones institucionales, todo lo que es sagrado, verdadero y justo para nosotros los católicos. No hace falta dar ejemplos porque son abundantísimos, empezando por la repugnante celebración por las calles de Madrid, en semanas pasadas, de los homosexuales y otros comportamientos degenerados contra los que la hermosura del cristianismo ha luchado desde su enfrentamiento a las depravaciones del imperio romano.

Es muy posible, mi querido amigo, mi querido hermano, que nadie este aporreando la puerta de la nunciatura esta mañana, proponiendo tu nombre al episcopado. Ya sabes que, en la historia de la Iglesia, los profetas muy pocas veces llegan a semejantes dignidades. Al episcopado aspiran tercamente los clérigos que han dejado de aspirar a la santidad y a vivir con radicalidad el evangelio.

No te descubro nada nuevo si te recuerdo que cuando tu vida se acabe, en el más allá, a las puertas del Reino, no habrá papas, ni obispos, ni gerifaltes mitrados con roquete de ganchillo que te juzguen. Allí estará Jesús, buen pastor de tu alma, su bendita Madre y todas esas multitudes de gentes sencillas, cuya fe protegiste porque, ni fuiste un perro mudo como tantos obispos y curas de nuestra Iglesia, ni fuiste un pastor asalariado o mercenario, que huye (con su silencio) cuando viene el lobo de lo que es "eclesiásticamente políticamente correcto".

A finales de 1990, cuando le faltaban pocos meses para morir, me escribió una carta, como respuesta a una consulta personal que le hacía, el Venerable José Rivera, sacerdote diocesano de Toledo, que sufrió lo indecible "a manos" de su obispo y padeció terrible persecución por parte de sectores muy selectos del clero diocesano. Me decía esto en esa carta:

"En esta bendita organización en la que nos movemos vale más el testimonio de elegir valores evangélicos, que la aceptación sin más de una posibilidad –muy discutible en tu caso– de disponer de campo más amplio. Desde tu santificación individual y desde el planteamiento apostólico, pienso que es claro [...] Es triste y aún tristísimo tener que hacer estas distinciones; pero es evidente que hay que hacerlas, y elegir entre el evangelio y los Cardenales, que necesitan, todavía al cabo de los siglos, una eminentísima y reverendísima reforma".

Al leer la "nota" de tu arzobispado y el maltrato de tu arzobispo, al darme cuenta que no solo no te ha defendido en público, sino que en público te ha corregido y humillado, me he acordado de las palabras que un día me escribió este sacerdote santo.

Un obispo debería ser un padre y sus más preciosos hijos son sus sacerdotes, sus más estrechos colaboradores, los que forman con él un solo presbiterio. Así no se corrige a un sacerdote. Y si me lo hubiera hecho a mí mi obispo, bien que se lo haría saber, bien que lo iba a lamentar.

Deseo con todo mi corazón, querido Santiago, como dice el Venerable Rivera, sacerdote santo y pastor de multitudes, que también tú sepas siempre elegir entre el Evangelio y los cardenales, que como proféticamente dice el gran Don José, "necesitan, todavía al cabo de los siglos, una eminentísima y reverendísima reforma".

Frente al malecón de la ciudad colonial de Santo Domingo que bañan las aguas cristalinas de verde turquesa de ese sin igual mar Caribe, se alza una impresionante estatua. No es la de un Virrey o cardenal del Nuevo Mundo, sino la de un sencillo hombre, vestido con el hábito de la orden de los padres dominicos. Se llama Fray Antón de Montesinos.



Era cuarto domingo de adviento, corría el mes de diciembre de 1511. Esa mañana subió al púlpito este humilde fraile y pronunció un sermón que para siempre se recordará en los anales de la historia de la evangelización de las Américas. Tenía frente así a toda la corte española, a lo más granado de los eclesiásticos. El templo estaba a rebosar. Ocupaban los primeros puestos las principales autoridades coloniales, entre ellas el almirante Diego de Colón, hijo del conquistador. También estaba presente el clérigo Bartolomé de Las Casas, en su calidad de encomendero. Ante un público tan cualificado, el predicador no tuvo pelos en la lengua y habló de esta guisa; no le tembló el pulso, y entre otras cosas dijo, en defensa de la población indígena:

"[Decid, ¿con qué derecho y con qué justicia tenéis en tan cruel y horrible servidumbre aquestos indios? ¿Con qué autoridad habéis hecho tan detestables guerras a estas gentes que estaban en sus tierras mansas y pacíficas, donde tan infinitas dellas, con muertes y estragos nunca oídos, habéis consumido? ¿Cómo los tenéis tan opresos y fatigados, sin dalles de comer ni curallos en sus enfermedades, que de los excesivos trabajos que les dais incurren y se os mueren, y por mejor decir los matáis, por sacar y adquirir oro cada día? ¿Y qué cuidado tenéis de quien los doctrine y conozcan a su Dios y creador, sean baptizados, oigan misa, guarden las fiestas y domingos? ¿Estos, no son hombres? ¿No tienen ánimas racionales? ¿No sois obligados a amallos como a vosotros mismos? ¿Esto no entendéis, esto no sentís? ¿Cómo estáis en tanta profundidad, de sueño tan letárgico, dormidos? Tened por cierto, que en el estado que estáis, no os podéis más salvar que los moros o turcos que carecen y no quieren la fe en Jesucristo".

Nadie se acuerda de los Virreyes de aquel tiempo ni de los poderes públicos (que hoy serían las Colau y Carmenas de turno), ni de los grades mitrados. La historia los ha olvidado por irrelevantes y por su connivencia con la corona (o la república, que para el caso es lo mismo). La Iglesia sólo se acordará de este fraile fiel que defendió a los pequeños de su tiempo, como tú, Santiago, has defendido desde hace tantos años tan valientemente la fe de tu pueblo.

Como la corona pidió a los poderes eclesiásticos en 1511 que silenciaran la voz de Fray Montesinos, así la corona (aunque sea corona filo-republicana) al alimón con tus superiores, te silencian y desautorizan.

Sigue gritando la verdad a los cuatro vientos, no te calles. Porque el otro día, cuando hablabas en los anuncios a tus parroquianos, muy posiblemente creyeras que tu voz sencilla no habría de escucharse más allá de la puerta principal de tu templo parroquial y mira tú por donde, tu voz a mí se me ha clavado en el corazón, me ha llenado de renovado coraje, has avivado la fe y el ministerio de un misionero, que soy yo, a miles de kilómetros de distancia.

A mí no me da miedo salir en tu defensa, esa una de las muchas ventajas que tiene vivir en un secarral tan infame como este, que por más que quieran los obispos ¡no me podrían mandar a un sitio peor!

A Juan Bautista le cortaron la cabeza, no le defendió nadie, lo celebramos hoy, lo han celebrado obispos y sacerdotes cercanos a ti, que no te han defendido y se han callado como cobardes.

Querido Santiago, si quieren que dejes de hablar, de predicar la verdad, esa verdad que solo subsiste en su totalidad en la Santa Iglesia Católica...

¡Que te corten la cabeza!

Tu hermano sacerdote.
Christopher Hartley Sartorius
Sacerdote Diocesano de Toledo
Misionero en Etiopía
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29 COMENTARIOS
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Comentarios

Carlos
03/09/2017
Bocas de asno. .
Es como se definen los que hablan como vosotros.

Insultar es fácil, seguimos Mir?
Mir
02/09/2017
Jauria de lobos.
Pena de leer algunos comentarios, con el Padre Santiago estoy, es un hermano en la fe y lo defiendo, frente a la jauria de lobos. Ni voy a su parroquia ni le conozco personalmente. Los catolicos nos estamos quedando sin pastores que nos defiendan.
Carlos
01/09/2017
No hay bondad .
No hay bondad en las palabras de Santiago Martín.

Hay revanchismo y venganza.

Todo con la disculpa de proteger a sus ´´hijos´´

A veces cuesta desenmascarar a los hipócritas.

Lo saben hacer.
Deborah
01/09/2017
San Juan no acusaba, advertía. .
PepPerdon, San Juan Bautista no acusaba a nadie.

Les advertía de que vivían en adulterio, y les animaba a cambiar.

Fijaros la diferencia.
Deborah
01/09/2017
No os rasgueis las vestiduras por las palabras de Monseñor Osoro. .
P. Santiago Martín:
Yo acuso:
Tu eres culpable del atentado terrorista porque defendiste la libertad de los terroristas para atentar, y no pusiste bolardos.
(es un juicio de intenciones)
Os animo a denunciar a la alcaldesa.

San Juan Bautista acusó de una evidencia moral.

Obispo Osoro:

Solo los terroristas son culpables del atentado.
Jesús Dijo: no he venido a juzgar al mundo sino a amarlo.

¿ cual de las dos actitudes es cristiana?
Alejandra González
01/09/2017
Gracias Padre Christopher.
Gracias por defender al Padre Santiago Martín, a mí también me duele que sus sacerdotes cercanos por prudencia, comodidad o miedo se queden callados, el que calla se convierte en cómplice, los fieles estamos con quien dice la verdad, y lamentablemente muchos se han alejado de nuestra iglesia por esas asociaciones entre altos jerarcas y el gobierno, a lo la lo largo de la historia el es firme en el evangelio, ´´La verdad nos hará libres´´ el Padre Santiago lo único que hizo fue hablar con la verd
Javi
01/09/2017
Gracias, Padre Christopher y gracias, Padre Santiago.
Y criticar el comunismo y el Islam no es meterse en política, es defender a Dios frente a quienes adoran a Satanás. Y el que se pique, que se arrasque.
Jotace
31/08/2017
Que Dios los santifique a todos.
QUe Dios fortalezca y santifique a estos dos sacerdotes valientes y que ilumine y santifique a los que callan o acallan, nuestros sacerdotes y obispos son seres humanos y requieren de nosotros mucha oración, oremos por ellos y no los juzguemos, oremos por todos ello, por unos para que se mantengan en el camino a la santidad, por los otros para que regresen a él..
Catalana
31/08/2017
catalana.
Por Dios, P. Christopher: La nota del Arzobispado de Madrid no supone humillación para el P. Santiago. Habla de lo que tiene que hablar y no entiendo su interpretación!
Catalana
31/08/2017
catalana.
Comulgo con el P. Santiago en muchas cosas. Pero - aún creyendo que un sacerdote puede hablar de política y más considerando que las palabras que pronunció fueron dichas al acabar la Eucaristía - sus palabras sobre la gestión de la Alcaldesa Colau sobre seguridad fueron imprudentes. Hay una lucha soterrada entre las fuerzas de seguridad y en ese terreno pantanoso se metió. Quién puede creer que la CIA informa a los Mossos? Lo hace al Gobierno de España,
Catalana
31/08/2017
catalana.
Comulgo con el P. Santiago en muchas cosas. Pero - aún creyendo que un sacerdote puede hablar de política y más considerando que las palabras que pronunció fueron dichas al acabar la Eucaristía - sus palabras sobre la gestión de la Alcaldesa Colau sobre seguridad fueron imprudentes. Hay una lucha soterrada entre las fuerzas de seguridad y en ese terreno pantanoso se metió. Quién puede creer que la CIA informa a los Mossos? Lo hace al Gobierno de España,
Fernando P
31/08/2017
No perros mudos.
Gramanet:
Estoy de acuerdo con usted. Me sumo a su comentario.
La verdad hay que decirla, para bien de todos, aunque duela a algunos o a muchos. De lo contrario los sacerdotes, obispos o cardenales serán lo que dice el P. Hartley: ´´perros mudos´´, que un día tendrán que dar cuenta ante EL PASTOR.
Gramanet
31/08/2017
IMPECABLE RAZONAMIENTO.
Magnífico artículo, impecable en lo esencial. Gracias al padre Hartley y al padre Martín. O la jerarquía de la Iglesia actúa con más gallardía o habrá que escuchar al Espíritu allí donde sople. En estos sacerdotes, por ejemplo.
Sancho
31/08/2017
El arzobispado podía haber reprochado a ese sacerdote hacer juicios políticos en la iglesia....
...pero no reaccionar con otro juicio político, para contentar a los agraviados, diciendo que los únicos culpables son los terrroristas. Todos sabemos que hay pecados de acción y de omisión, y entre estos últimos está el que desde la Iglesia no solo no se promueve la evangelización, sino más bien lo contrario, de los millones de inmigrantes de esa mal llamada ´´religión de paz´´, que ya están generando gravísimos problemas en algunos barrios europeos, donde rige de hecho la ley islámica.
Charo
31/08/2017
Deborah....
... por buenistas como usted nos están matando a los europeos.
Y hace muy bien un sacerdote en denunciar todo esto. Es un valiente.
Deborah
30/08/2017
¿ se prententarán ustedes a las próximas eleciones al Parlamento?.

Como puede usted nombrar la web que nombra si esa web es
Antivaticana, y busca con tesón el cisma, trabaja para el nuevo Cisma,

¿ como puede leer un sacerdote eso? y apoyarlo?

¿ que está pasando en la Iglesia? se están convirtiendo ustedes en un grupo político más? ¿ se van a presentar a las elecciones?
Deborah
30/08/2017
No politicen la religión y que vuelva la Reverencia. .
Me sorprende, me deja alucinada, la pelea entre los sacerdotes y su Obispo, por unas palabras que creo que han sido algo imprudentes.

Como bien dice su Obispo y mi nuestro Obispo. Los culpables son los terroristas. Punto.

El padre Santiago Martín es una persona maravillosa, pero ha sido imprudente.

Mañana puede estar entrar la Alcadesa en su templo y exclamar: ¡¡ Si se puede¡¡ si usted puede hablar de política aquí, yo también.

Por favor, dejen de politiza
Galsuinda
30/08/2017
Gracias, P. Christopher.
Le están dando al P. Martín desde todas partes y es preciso que le saquemos la cara.

Además el sermón que circula por ahí está incompleto.

Dios le bendiga en su causa de defender a los perseguidos.
José
30/08/2017
Es una necesidad. .
José María
Discrepo con usted. Nos están machacando por todas partes, me refiero a todos los españoles , no solo los católicos, nos matan y no solucionan nada. No nos defiende quien debe hacerlo. Por eso un sacerdote habla para que alguno escuche y haga algo. Es un caso extremo.
Carlos
30/08/2017
Hay que leerlo.
Sugiero leer el terrible libro que escribió Christopher ´´En el púlpito de la miseria, contando su experiencia en la República Dominicana. Este cura, que es primo de Isabel Sartorius, está al lado de los pobres y de parte de la Santa Madre Iglesia, no se vende a nadie. Y su formador, Don José Rivera Ramírez, en proceso de beatificación.
JuanM
30/08/2017
No todo es correcto.
Por cierto, nombrar y subrayar a Bartolomé de Las Casas en una carta donde se señala a quienes hacen daño a la Iglesia, es mentar la soga en casa del ahorcado. Porque si alguien ha sobresalido en verdadero daño a la Iglesia ese a sido fray Bartolomé. El apasionante nubla la mente. Eso y supongo que la educación cultural recibida.
JuanM
30/08/2017
No todo es correcto.
Está muy bien, pero la referencia a la homilía de Fray Antón muy desafortunada. Ni eran pacíficos los indigenas, ni los españoles tenían por oficio la guerra a los indígenas. ¿Que hubo abusos? ... Nadie lo discute. Pero los hechos fueron otros. Basta ya de difundir la manipulación de la Leyenda Negra. Y más cuando nos hemos hecho eco recientemente de la torre de las calaveras de Tenochitlán.
MartinM
30/08/2017
Sin dubia.
Hace más de 1 año que fuí a la parroquia del P.Santiago Martin porque, en su ortodoxia evangélica, entendia mejor el mensaje de Xto. que destaca en coherencia. brConfieso que regresé a casa más sereno y seguro de haber hecho una buena eleccion regresando después de largos años lejos de la ´´Casa Paterna´´. brHoy no puedo decir lo mismo y me encuentro dolido con unos pastores que cambian las palabras de Xto en el Evangelio a su antojo y que no saben lo que quieren por no ´´dejarlas grabadas´´
Comares
30/08/2017
Madre mía.

Años y años oyendo aclamar como ´´profetas´´ a mindundis, al amiguete de turno e incluso a tipejos, y de pronto leo esto por simple curiosidad... y me topo con una profecía de verdad.
pedro de madrid
30/08/2017
Me duelen ciertos reproches no privados.
Rita Maestre, concejala comunista de Madrid, que entró de forma totalmente irrespetuosa y semidesnuda en el templo de la universitaria, en una celebración eucarística, unida a sus colegas que proclamaban la quema de iglesias, no fue reprendida, fue perdonada, por el señor cardenal.
Estoy totalmente de acuerdo con don Santiago Martín, buen orador
MartinM
30/08/2017
´´Hay que elegir entre el evangelio y los Cardenales´´.
Yo diría más: entre el Evangelio y, el Papado y los Cardenales.
Cardenal Osoro nos ha desayunado hoy con un escándalo más de esta Iglesia que poco a poco se distancia de sus feligreses y se acerca a quienes les agreden y desprecian. En este buenismo absurdo creerán que este es el objetivo de Jesús buscando a las ovejas perdidas. El las busca para que se conviertan. no para solidarizarse con ellos. Sin embargo hoy, nos piden ni intentar que se conviertan judios, musumanes, protestantes, etc..
013
30/08/2017
Muchas gracias.
Muchas gracias padre Cristopher.
Salvatore
30/08/2017
Ya está bien!!.
Dedicaos a proclamad el evangelio y la alegria de ser cristiano!! Por favor ya está bien!!

Releamos al bueno de Martín Descalzo y dejemos ya de marear la perdiz!! Que conseguimos?? El demonio se está partiendo de risa con este asunto.
José María
30/08/2017
Discrepo .
He oído los avisos del sacerdote Santiago Martín y mi opinión es que se ha confundido de auditorio y de lugar. Esas palabras son más propias de un comentarista radiofónico, que de un sacerdote revestido con ornamentos litúrgicos (revestido de Jesucristo). El micrófono del ambón no está para encizañar cuando todavía estaba caliente la sangre de las víctimas, que es sangre de Cristo. Sí, hay que rezar más, es lo nuestro.

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